Analistas

¡No más TLC!

Lo primero que se debe tener presente es que el crecimiento económico y el desarrollo de un país serio se fundamenta en el conocimiento originado en la investigación.  ¿Cuantas veces nos hemos preguntado qué tanto impacto tiene Colombia en la agenda global? La respuesta es sencilla, mínima o ninguna. 
 
Históricamente no hemos sido un país caracterizado por invertir grandes recursos en investigación y la generación de conocimiento científico, en la actualidad ese activo intangible está en un riesgo inmenso de desaparecer, todo por el enfoque de la política de comercio exterior que está reinando en Colombia. Me refiero a la avalancha de TLC que ha negociado y firmado el actual Presidente de la Republica. A título de ejemplo vemos como es un gravísimo error haber suscrito un TLC con un país como Corea, toda vez que al revisar y comparar las cifras de solicitudes de patentes debidamente otorgadas ante la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos de ambos países, entendemos el porqué de la desigualdad en materia de impacto en la agenda global y el paso equivocado en materia de comercio exterior; desde el año 1977 a 2010 a Corea le fueron otorgadas 84.840 patentes, mientras que a Colombia en el mismo periodo de tiempo le concedieron tan solo 227 patentes.   
 
No es de fácil comprensión que se haya celebrado un TLC con Corea, toda vez que sin duda estamos ante una clara desventaja competitiva, ya que una patente tradicionalmente ha sido sinónimo de empleo, competitividad, prosperidad, nuevos mercados, forma de romper o eliminar fronteras intelectuales  y reales, y por sobre todo la mejor forma de arrinconar a la ignorancia al punto de intentar desterrarla de nuestra idiosincrasia; pero parece que la apuesta es diferente en este Gobierno, estamos dándole una patada en los testículos al desarrollo científico de Colombia y volteándole la espalda al potencial desarrollo real, por cuenta del afán desmedido en la negociación y firma de los tratados de libre comercio.
 
El abismo entre las cifras de cada país habla por sí solo; más aún cuando unos de los puntos más importantes en la negociación tanto Corea como Estados Unidos, entre otros, ha sido la protección de la propiedad intelectual, punto al que Colombia le ha restado toda la importancia y dejamos que nos metieran los dedos en la boca, todo esto en el entendido que al tener abierto el mercado a todas aquellas “destrucciones creativas” como denominó a las patentes el economista austro-estadunidense Joseph Shumpeter; la única transferencia de tecnología vendrá producto de la importación de todos aquellos inventos que estos países traerán, generando la inercia de la pereza mental investigativa del todo lo tenemos vía TLC y no por creación propia.
 
Es hora que explotemos nuestro verdadero potencial humano, que en Colombia se deje de hablar de cerebros fugados y nos convirtamos en verdaderos agentes que tienen la capacidad de redireccionar los hábitos y costumbres de la humanidad; un claro ejemplo de lo que hay detrás de una patente es la pugna entre Apple y Samsung, que a la vista de un desprevenido puede considerar que ésta es netamente económica, y se equivoca, la lucha es por ser el líder de los cambios de paradigmas de la humanidad, para nadie es un secreto que estas compañías cambiaron la forma de comunicación, hoy la gente no dice: me das una llamada, sino me mandas un Whatsapp.
 
Si revisamos nuestra rutina encontramos que, cuando amanece y es la hora de levantarnos apagamos el despertador, algunos como yo prendemos el radio, otros el televisor, seguimos con el baño en donde usamos el calentador para tener el agua a una temperatura agradable, luego vamos a la estufa o el microondas a preparar algo para el desayuno, nos montamos en el carro o el transporte público y cada tanto un semáforo nos detiene o nos da el paso según sea el caso, llegamos a la oficina, subimos en el ascensor y lo primero que hacemos es prender el computador, hacer algunas llamadas por teléfono, etc.; ¿Cuáles de estos inventos tienen origen en Colombia? Ninguno, es un forma fácil de demostrar que no hemos producido nada significativo para generar alguna huella en la agenda global. 
 
La consecuencia lógica debe ser decir: no más TLC, ya que adicional a los efectos negativos sobre algunos sectores productivos, debemos ser conscientes que el momento de dar un cambio radical en la dirección de la investigación en Colombia es ahora, que el camino del progreso no son los TLC, el mismo está en el desarrollo de conocimiento científico, como lo dije anteriormente, un patente es sinónimo de empleo, competitividad y una puerta gigante de salida de la ignorancia.