Parece que esta vez sí fue posible. Después de siete décadas de estudios y politiquería en la ciudad de Bogotá, el martes se firmó el acta de inicio del tan anhelado metro que permita ampliar la oferta de servicio público de transporte de la ciudad. ¡Por fin!

Es de celebrar que lo que fue una promesa de campaña de Enrique Peñalosa terminó siendo una realidad, aun con la férrea guerra que tuvo de quien es hoy la alcaldesa de la ciudad. Recordemos que hace unos meses y en plena campaña a la alcaldía, Claudia López coadyuvó un saboteo judicial que buscaba acabar con la construcción que hoy celebra y hace suya. La muestra de que la política de las encuestas lo puede todo, incluso estar en el lugar que mejor ilumine el sol.

Si bien, al parecer, estos son hechos superados y a la alcaldesa mágicamente se le borraron todas las dudas sobre la viabilidad y necesidad del metro elevado, como ciudadanía debemos estar muy alerta por varios aspectos. Para empezar, recuerdo que uno de los reparos de Claudia López era que la línea del metro actual era un “medio metro”, por lo que sus afirmaciones -seguro llenas de sustento técnico- debemos tomarlas como una promesa de campaña. Así que, alcaldesa, menos carreta y, como ciudadano, le pido que nos ayude a dejar estructurada en su administración la otra mitad del “medio metro” que usted dice que gestionó su antecesor.

Por otro lado, debemos buscar blindar el proyecto de intereses políticos. Para nadie es un secreto que hay algunos sectores que ven en la caída de la construcción del metro una gran plataforma política y, por eso, los bogotanos no podemos permitir que una obra que debía hacerse hace más de setenta años fracase porque algunos creen que son dueños de la verdad. Así como ya terminado el metro tendremos que generar pertenencia, empecemos a cultivarla para que todo se ejecute sin alteraciones.

Es cierto que la pandemia ha impedido que Claudia López logre destacarse en la versión de gerente de proyectos de alto impacto en la ciudad. Pero no es excusa: ya arrancamos de nuevo y no se puede frenar. Hoy podremos empezar a ver y medir el verdadero talante de Claudia López como gerente del proyecto de infraestructura más importante de la ciudad. Pero no se puede quedar ahí, pues, como todos los políticos, tiene disponible el escenario seguro de mirar con el retrovisor y achacarle las culpas a su predecesor.

Bogotá necesita un gran impulso en su recuperación en infraestructura. Si bien la anterior administración dejó una gran transformación en muchos puntos de la ciudad, la alcaldesa no puede quedarse en cortar listones y no tener obras estructuradas y ejecutadas. Gran reto, pues si a ella le va bien, su bienestar se va a reflejar en la ciudad y en nosotros sus habitantes.

Lo que preocupa es que pareciera que en algunos aspectos se improvisa. A pesar de estar de acuerdo con la necesidad de ampliación de ciclorrutas, la forma en que se hizo me hace dudar de que se no se hayan hecho estudios de impacto ni de detalle del estado de las vías aptas para el uso de medios de transporte alternativo; y así, innumerables errores que hacer ver una necesidad como un error de planeación. Amanecerá y veremos. Pero personalmente, a pesar de no ser partidario o votante de Claudia López, tengo grandes expectativas en que logre darle el rumbo positivo que necesita una ciudad de las características, dimensiones y problemas de Bogotá. Sin duda es una mujer con talante y, por el bien de todos, esperemos que sea de la misma manera en su administración de la ciudad.