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Guillermo Cáez Gómez

El próximo 27 de octubre se celebrarán las elecciones regionales en Colombia y con estas, desde luego, la de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Cuatro candidatos se perfilaron durante el último semestre, de los cuales tuve la oportunidad de revisar su programa de gobierno para tomar mi decisión personal. Cada uno de los programas lleva impreso el sello de los candidatos que los pretenden ejecutar, pero sin duda el que ha abarcado casi todas las problemáticas de la ciudad, las ha pensado, concertado y construido de cara al beneficio de la ciudad y no de proyectos políticos personales es el de Miguel Uribe Turbay.

Lejos de ser el programa perfecto -no existe pues llegar a esa conclusión tiene un grado de subjetividad- sí describe algo muy importante en un candidato: el cómo. Es fácil llenar un programa con una cantidad de promesas irreales populistas, que confundan mentes buscando ganar votos como pasa con los programas de los demás candidatos que no tuvieron la capacidad de aterrizar sus programas a llevarlos, más allá de las promesas, a la acción.

En el caso de Miguel Uribe Turbay no hay duda de que se tomó el tiempo suficiente, y aprovechando su experiencia en la Secretaría de Gobierno del Distrito Capital, para entender que esta ciudad necesita la ejecución de metas claras, sin la demagogia que perjudica al ciudadano que vota por una promesa que nace muerta, como pasó en los doce años anteriores al periodo de Peñalosa. Uno de los mayores problemas que enfrenta la ciudad es la movilidad y la cantidad de horas que los ciudadanos pierden de su vida en traslados de su casa al lugar en el que trabajan; dentro del programa de Miguel Uribe encontré una apuesta para seguir impulsando la infraestructura para los “biciusuarios”, construir el metro que queda contratado y promover la contratación de una segunda línea, apuestas realistas que se encargarán de mejorar la calidad del transporte, del aire y de vida de los bogotanos.

En materia ambiental se ha comprometido a reducir las emisiones industriales, algo que muy pocos candidatos tienen la valentía de enfrentar, y a acabar con el modelo de disposición final de basuras de la ciudad en el botadero de Doña Juana. Además, impulsará la compra pública de buses eléctricos y buscará saldar una deuda que tenemos quienes habitamos Bogotá: el reciclaje.

En algún momento he escrito en esta columna que los países crecen al ritmo de sus empresas; lo mismo sucede con las ciudades. Miguel Uribe está jugado con el emprendimiento y el crecimiento empresarial, con propuestas que claramente denotan el estudio del ecosistema y que buscan, por ejemplo, aprovechar los recursos existentes y generar eficiencias con el Fondo Emprender del Sena, crear el fondo distrital de emprendimiento para capital de riesgo y brindar beneficios tributarios para los emprendedores, sin dejar de lado el emprendimiento social, con la promoción y reconocimiento de la economía solidaria en la contratación publica.

Bogotá necesita salir de la política que busca proyectos personales y avanzar en la construcción de un modelo de ciudad en la que podamos convivir quienes pensamos diferente con los mismos derechos y accesos, pero necesitaría más de una columna para poder ilustrar que esa es la Bogotá que piensa dejarnos Uribe Turbay, así que si usted es de los que vota porque el que dijo otro, por simple pasión o sin informarse, aún está a tiempo de tomarse el tiempo de leer los programas y llegar a la misma conclusión que yo. Por eso mi voto será por Miguel Uribe Turbay.

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