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Analistas 14/12/2021

Wonder *bre* económico

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista
La República Más

Desde antes de las restricciones pandémicas, la economía permanecía en crisis; ¿estos meses *bre* fueron puntos de quiebre?

El crecimiento del PIB encubre que las otras pandemias, inflacionaria y crediticia, reventaron el balance social. Esa es la paradoja tras la presunta bonanza de los *bre*, cuyas celebraciones demostraron que el apocalipsis será económico, aunque los colombianos parecen inmunes a las continuas crisis.

Gozosos, convirtieron en pecado al único salvador: el consumo interno. Gastaron más de lo mandado en nombre del Amor y la Amistad; con ocasión del Receso y los Festivos, y los Días sin Iva permitieron cerrar con broche de oro, anticipando Nochebuena y Nochevieja. Diferido, el guayabo económico perdurará, y el caldito de cultivo electoral será contraproducente.

Tal como sucede con el brexit, la mayoría repetiría las decisiones adoptadas con motivo del periodo *bre*. Apenas en febrero las empresas recuperarán algo de normalidad, tras romper esta cadena de eventos, y, como siempre, el ejercicio de planeación del desempeño terminará poco antes de estos meses Wonder *bre*, que sostienen o levantan artificialmente a la economía.

Absurdas, las salvaguardias emitidas en la mayor parte del planeta deberían sonrojar a las limosnas improvisadas por nuestro Estado, pero «Fedeatraso» y el Dane repiten que todo está mejor de lo que la mayoría cree, y casi todas las naciones están peor: ¿mal de muchos, consuelo de tontos?

Urgentes, las reformas fracasaron porque el establecimiento las tumbó o las aprobó a la medida del statu quo. Y el rosario de candidaturas no anuncia milagritos; de hecho, Alejandro Gaviria resultó ser otro charlatán, infiel o bastardo de aquel César dizque Liberal.

Entretanto, el Banco de la República encarece más el dinero, y los gremios también se escudan en la inflación para cerrar a la baja los ingresos de quienes ni siquiera perciben el mínimo vital. Colmo de males, cuando reducen o subsidian los intereses o impuestos, nadie garantiza que los beneficios sean transferidos a los precios, de manera inmediata ni retroactiva.

Así mismo, el Gobierno, el Congreso y la Corte Constitucional, transigen que las cargas de la reserva tributaria, la evasión y la elusión, sean redistribuidas entre la vulnerable clase media y los pequeños empresarios. Finalmente, la dispersión, la exclusión y la corrupción de las transferencias tampoco permiten corregir la precariedad y la inequidad socioeconómica.

La suspensión temporal del IVA es ineficiente. Aunque según el Dane esa medida corrigió la inflación, apalancó la venta de productos extranjeros y no fue asequible para los pobres. A fin de eliminar la especulación, deberían eliminar de manera permanente ese gravamen a los productos Hecho en Colombia, que generen empleos.

Falso dilema, la concentración de los beneficios y la socialización de los sacrificios hicieron de Colombia lo peor de la Ocde, consolidando la supremacía de la minoría acreedora o propietaria, e impidiendo que la mayoría siembre para erradicar el hambre; obre, cobre y sea libre, porque el *po-bre* es el Wonder *bre*, que sostiene o levanta a la economía.