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Brechas de capital y sus mercados

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Aunque cada día se habla más de la importancia de la educación y la inversión, no obstante a la hora de la verdad muy poco se hace en estos frentes en términos relativos y absolutos, dada la gran cantidad de recursos necesarios para responder debidamente a todas y cada una de nuestras exigencias al respecto, sobre todo en las áreas más decisivas en la definición de nuestro futuro. Es entonces y por eso, cuando crecen los rotos, cuando las fisuras de nuestras falencias se tornan en huecos cada vez más difíciles de llenar, sobre todo porque precisan taparse con unos insumos que si seguimos como vamos, tal vez nunca lleguemos a tener.

Esto se comprueba por el deficiente acervo de capital, tanto humano como emprendedor de clase mundial que tiene en jaque mate a más de una economía y país, en especial al nuestro y en todo su contexto a Latinoamérica, que no ha logrado despegar del letargo de la pobreza y el atraso, y de continuar así seguiremos a perpetuidad autocondenados a la dependencia y marginación, subordinados a potencias difusas que dominan el conocimiento, la productividad y la competitividad, al controlar las fronteras de las capacidades y competencias, y de suyo de la mano con la innovación, la soberanía científica y tecnológica.

Lo anterior resulta evidente en los vacíos del documento maestro político que por excelencia guiará nuestros designios hasta concluir esta administración, vale decir el Plan de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un Nuevo País”, en discusión en el Congreso, en particular dentro de los “Mecanismos para la Ejecución del Plan”, lo relacionado con la “Competitividad e Infraestructura Estratégicas”. Y aunque en los objetivos previstos dentro de las bases para este capítulo se menciona en primer lugar: “Incrementar la productividad de las empresas colombianas a partir de la sofisticación y diversificación del aparato productivo”, seguido de “Contribuir al desarrollo productivo y la solución de desafíos sociales del país a través de la ciencia, tecnología e innovación”. La verdad es que las estrategias y metas consideradas para el efecto van en la dirección de seguir haciendo más de lo mismo, con el agravante que estos términos pueden caer en su deslegitimación y desvirtualización, como ha sucedido con otros instrumentos y programas relacionados, tales como las Zonas Francas y el Programa de Transformación Productiva, que no han cumplido con el propósito para los cuales fueron creados.

Por eso estimo vital introducir la “Política Productiva Innovadora”, sustentada en primer lugar en atraer y vincular “Inversión Extranjera Directa de Calidad”, proclive al conocimiento sostenible y exportaciones, para integrarnos cada vez más y mejor con las cadenas globales de abastecimiento y valor, robustecer nuestros espurios clústeres, además de incorporar de manera sistémica y permanente nuevas competencias y capacidades en todos los sectores productivos, del primario al terciario, que mejoren la productividad y competitividad, los empleos calificados, así como la movilidad social desde lo local a lo nacional.

Igualmente y en la misma dirección considero urgente introducir conforme esa política, un marco normativo excepcional para realmente fomentar, dinamizar y movilizar al máximo las profesiones y oficios tecnológicos que están relacionados con los sectores productivos innovadores, de forma tal que levantemos la pendiente de la costosa y aplanada curva de aprendizaje que llevamos, la cual nos aleja cada vez más de la sociedad y economía del conocimiento imperante al aumentarse las brechas existentes.

Así las cosas las masas críticas del desarrollo, los capitales humano y emprendedor de clase mundial, son los llamados a cerrar los vacíos existentes, a rellenar con la mezcla pertinente los huecos que allanen las condiciones que permitan el despliegue de las competencias y capacidades requeridas, por lo cual tendremos que volcarnos decidida y pragmáticamente hacia afuera, para que con base en unas negociaciones equitativas, seducir a granel las referidas masas y generar las externalidades positivas necesarias para lograr el anhelado desarrollo sostenible.

El mensaje está dado y los responsables del caso alertados, dependerá del juicio político del Gobierno Nacional acoger o rechazar esta iniciativa.

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