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Analistas 10/02/2021

Tributaria y lagunas fiscales

Está cantada la reforma tributaria para este año, mediante la cual el Gobierno Nacional espera corregir los desbalances resultantes de la pandemia e igual mejorar el alicaído recaudo de la forma más equitativa y adecuada posible, la cual más que enfocarse en la evasión que siempre será inconveniente, su mayor problema y los esfuerzos para su resolución deben centrarse en la elusión y la inconveniencia de muchos de los elementos que sostienen la débil arquitectura y directrices impuestos por el paradigma actual.

Esta reforma que por demás ha sido vista como un requisito sine qua non de las calificadoras de riesgo soberano para mantener el grado de inversión, so pena de ajustar a la baja y perder el nivel requerido para acceder a los mercados financieros globales a costos razonables, deberá estabilizar el déficit fiscal y disminuir la deuda pública, elementos consustanciales claves de ser considerados en su proyección conforme a compromisos adquiridos, todo lo cual se relaciona con su pertinencia y estabilidad.

El crecimiento económico y el empleo calificado deberán ser el principal anhelo y la meta que ilumine el espíritu y contenido de ésta reforma, que la mueva propositivamente para realmente sumar al bienestar general en especial de todos los excluidos y más necesitados, donde claro está el manejo justo de los recursos del Estado, desde el diseño y despliegue de instrumentos tributarios, la gestión de las fuentes de tributación, el proceso de recaudo, hasta la planeación y correcto uso de estos ingresos, resulta vital.

Al respecto los regímenes especiales exclusivistas, visibles en los privilegios a los grupos de interés que capturan las rentas del Estado, deberían ser los principales elementos a reducir y en lo posible acabar, sin embargo, en aras a la verdad pero sobre todo del pragmatismo y la real política detrás de una reforma de esta naturaleza, sin duda estas rutas de elusión que alimentan las lagunas fiscales, que por demás son pocas pero sorprendentes, muy probablemente se mantengan por rato, precisamente por su capacidad de injerencia y sus efectos legales, que nunca serán óbice para su fin.

Así las cosas, la eliminación de los beneficios en la renta es inviable en el corto plazo, pero bien tratado realizable en el mediano y largo plazo a aplicar en sectores donde haya que nivelar la cancha entre jugadores relacionados con la producción de bienes de consumo, orientados más al gasto más que a la inversión. Sin olvidar por supuesto que los incentivos fiscales son ineludibles para atraer inversión benéfica, en especial la orientada a nuevos sectores exportadores con alto valor agregado; la solución a la productividad y el crecimiento en países exitosos.

Lo han dicho los expertos es posible aumentar el IVA en algunos renglones, sin acabar tarifas diferenciales que aumenten la regresividad. Será necesario repensar el impuesto al patrimonio, sobre una base más amplia y progresiva. Igualmente mejorar el trato a los impuestos ecológicos y a las transacciones digitales masivas.

Ésta por verse con que sale el Gobierno.