Ahora con el comercio global en plena transformación por la pandemia del covid-19, necesitamos considerar las condiciones y determinantes de su reconfiguración, como el incremento de la regionalización y bodegaje de los inventarios más cerca al consumidor final y el reexamen de los caminos de abastecimiento, donde conforme a McKinsey (Resetting supply chains for the next normal, julio 2020), 93% de los líderes responsables del suministro planea mejorar la resiliencia de sus tareas con dualidad al comprar insumos, incrementar el inventario de productos críticos, acercar y aumentar la base de proveedores y regionalizar las cadenas de abastecimiento.

Al respecto conforme al Banco Mundial (BM), hoy en día el comercio internacional está representado casi 50% por las Cadenas Globales de Valor CGV (World Development Report 2020: Trading for Development in the Age of Global Value Chains), con países y regiones que se destacan ubicados en diversas geografías y regímenes políticos, pero con instrumentos similares al atraer la Inversión Extranjera Directa, que las detona y jalona.

En primer lugar, mencionar a Vietnam que en el 2000 tenía exportaciones iguales a Colombia por US$16.000 millones (MM), en 2010 eran 1,8 superiores, en 2015 fueron 3,8 veces y el año pasado eran 5,4 veces, es decir US$279.720 MM principalmente manufactura innovadora versus las de acá por US$51.465 MM básicamente petróleo y café; que demuestra el positivo impacto de las CGV. Por su parte, Polonia en 2000 exportó tres veces lo nuestro, en 2010 fueron cuatro veces y en 2019 eran 6,4 veces US$330.133 MM, igual de manufactura avanzada.

Cabe recordar que Vietnam tiene un régimen político socialista y lucha por la no injerencia extranjera, pero es profundamente amigable con la IED que traccione las CGV, con la posición 70 en el ranking del Doing Business 2020 del BM, por debajo de Colombia en la 67. Por su parte, Polonia es un país que transitó hace cinco años del socialismo al conservatismo y a pesar de tener un talante autoritario y nacionalista en ambos regímenes, se ha preocupado por atraer la IED de calidad. Es así como los efectivos incentivos en Vietnam para seducir la IED en sectores de interés especial incluyen exención del impuesto de renta por cuatro años y después de 10%, sin aranceles de importación para los insumos de producción, junto a exenciones tributarias por el uso de la tierra e incentivos contables por concepto de depreciación, entre otros. Por su parte, las Zonas Económicas Especiales de Polonia también garantizan a la IED la exención de los impuestos de renta y predial, subsidios de capacitación, junto a otras garantías.

Acá los estímulos a las megainversiones incluyen un impuesto de renta de 27%, con inocua estabilidad jurídica a 20 años ante el bajo atractivo fiscal, así como exonerar de la presuntiva y del impuesto al patrimonio o depreciar en dos años. Ojo la carrera por la inversión proclive a exportar es ahora regional con un mercado con 655 MM de habitantes, así que urge ser más proactivos o perderemos, pese a nuestra privilegiada ubicación.