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Analistas 10/11/2022

Pánico económico

Gabriel Velasco
Senador

Hace unos días el ministro Ocampo le pidió en un medio nacional a los empresarios colombianos que reconocieran públicamente que el Gobierno es responsable fiscalmente, “para no generar este pánico económico”, generando así revuelo nacional. No es que me quiera poner dramático, pero decir que los empresarios están generando pánico económico equivale a señalarlos de cometer actos delictivos, cosa que no es cierta.

Recordemos que el pánico económico está tipificado en el código penal en su artículo 302 y busca proteger la estabilidad económica y financiera, castigando a quienes divulguen al público información falsa o inexacta que reste confianza y credibilidad del mercado o del sector financiero o a quienes utilicen iguales medios con el fin de provocar o estimular el retiro del país de capitales nacionales o extranjeros.

Creo que el ministro Ocampo se equivocó al manifestar que los empresarios están causando pánico económico, o dando entender que los empresarios estaban generando desconfianza a los mercados con sus argumentos y críticas a la reforma tributaria. Él sabe que los mercados actúan de forma racional, y no esperan a influenciadores ni a los medios para tomar sus decisiones cuando constantemente hay alocuciones o intervenciones del Presidente y del Gobierno que generan incertidumbre frente al rumbo de la economía del país.

Hagámonos unas preguntas para entender mejor la lógica con la que actúan los empresarios: ¿Quiénes serían los primeros afectados por la pérdida de confianza en Colombia y por la salida de capitales? Los empresarios. Se sube el dólar en un país donde cerca de 45% de las materias primas utilizadas para producir producto colombiano son importadas, ¿será que a los empresarios no los afecta cuando se genera más inflación? Todo se le pone más caro, desde los insumos como lo acabamos de mencionar, la mano de obra y los costos en general, pues todo va a estar indexado con el salario mínimo, que está amarrado a la inflación.

A los empresarios no les interesa generar pánico económico, eso es como meterse uno mismo un tiro en un pie. Cosa distinta es que el empresariado colombiano con mucha seriedad, con rigor técnico, con números, datos y hechos le presente a la opinión pública nacional las consecuencias que podría traer para la economía de nuestro país aprobar una reforma tributaria excesiva, que se llegue a prohibir la exploración de mineroenergéticos, que se pueda implementar un control de cambios, que se discuta establecer control de precios, que se esté pensando en realizar un nuevo estatuto laboral y una reforma pensional entre muchas otras cosas.

La pérdida de confianza por parte de los inversionistas nacionales y extranjeros en Colombia NO se debe a los empresarios. La culpa no es de quien discute y expone los posibles riesgos de las decisiones del estado. La culpa no la tiene quien disiente y advierte lo que puede pasar, o lo que ya está pasando.

No debe buscarse el ahogado aguas arriba. Lo que debe el Gobierno más bien es unificar los anuncios, tomar las decisiones que apacigüen a los mercados y enviar las señales correctas.

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