Analistas

La conectividad con el Pacífico

Aunque Buenaventura es el principal puerto de Colombia para el manejo de mercancías y productos, diferentes a los hidrocarburos, la mayoría de los ministros que han ocupado la cartera de Transporte, han tratado con desdén a ese importante puerto, llegando  al extremo que durante el gobierno Barco se llegó a decir que su vida útil no era más de diez años, debido a la colmatación de su bahía por los sedimentos que allí deposita diariamente el río Dagua. 

Pero el colmo de la falta de visión de quienes han ocupado esa cartera fue la respuesta que recibí tanto del ministro de la época como del presidente de la Flota Mercante Grancolombiana, durante la inauguración del puerto de contenedores que esa empresa había construido en Cartagena. A mi pregunta sobre cuándo se haría algo similar en Buenaventura, me respondieron que en el océano Pacífico no se movilizaba carga por contenedores.
 

Lástima no haber tenido una grabadora para dejar constancia de tan escasa visión de quienes tenían la responsabilidad de planear el desarrollo de nuestra infraestructura vial y portuaria, quienes nunca imaginaron que Buenaventura llegaría a manejar más de 13,5 millones de toneladas de carga anuales, incluyendo la que se moviliza en los cerca de 500.000 contenedores que por allí circularon en el 2011,  ¡cuatro veces más que la cifra que manejaba Colpuertos! 

Y qué decir de la doble calzada a Buenaventura y del túnel de La Línea, que son unas de las obras más importantes para mejorar la competitividad del país.  En el primero de los casos, recuerdo haberle planteado a finales del 2002, al recientemente posesionado ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, la necesidad de completar los estudios para la construcción de la doble calzada Buga-Buenaventura, respondiéndome que esa vía resultaría muy costosa y por lo tanto no era posible financiarla con los peajes que allí se recaudarían.

Ante esta insólita respuesta, le repliqué que para Colombia era  más costoso tener su principal puerto inoperante cada vez que caía un derrumbe en la actual vía, lo cual era de común ocurrencia.
Durante otra reunión convocada por Fenalco en marzo de 2009, tuve la oportunidad de plantearle al mismo Ministro la necesidad de construir el citado túnel en doble sentido y no en uno sólo como había sido contratado, contestando que como par vial, en el sentido Buenaventura-Bogotá, se dejaría la actual carretera, que como bien sabemos, también está expuesta a constantes derrumbes.
 

Afortunadamente, gracias a la presión de nuestros parlamentarios, el presidente Uribe ordenó que se construyera la doble calzada en el tramo Mediacanoa-Buenaventura y de esa manera se dio finalmente inicio a esa importante obra, aunque durante su ejecución se han presentado toda suerte de inconvenientes. 
Así mismo, el ministro Germán Cardona es muy consciente de la importancia que reviste para el país la construcción del túnel de La Línea en ambos sentidos y por ello ha ordenado la contratación de  los estudios necesarios para ello.
 

Ojalá los vallecaucanos pudiéramos seguir el ejemplo de nuestros coterráneos antioqueños, quienes se unieron para pedirle al unísono al Gobierno Nacional la aprobación del proyecto Autopista de la Montaña, logrando el total respaldo del Ejecutivo a ese importante proyecto, el cual, por cierto, tiene un costo muy superior a los dos aquí citados.