Analistas

Educar en la Shoa

Existen sucesos en la historia que no pueden ser comprendidos, pues significaría encontrarle justificación razonable y ponerse de acuerdo con alguien. 

Uno de esos sucesos que la humanidad no ha debido soportar es la Shoa, catástrofe que padeció la comunidad israelita durante la segunda guerra mundial. Un racional plan de exterminio y olvido que nunca debió suceder. 

La enseñanza que debe ser aprendida y transmitida es Educar en la Shoa para conservar en la memoria las enseñanzas de que nadie puede ser discriminado, menos exterminado y olvidado por políticas inhumanas. 

No fue un holocausto porque este es un sacrificio religioso y lo que ocurrió en los campos de concentraciones nazis no tuvo nada de espiritualidad, simple y llanamente, fue un crimen contra la humanidad.

Reflexiono y escribo sobre esta tragedia como resultado de la honrosa visita del embajador de Israel, en Colombia, Marco Sermoneta al despacho de nuestra Gobernación del Atlántico, a fin de continuar con el respaldo a nuestra entidad territorial en asistencia técnica y así consolidar los lazos de fraternidad que hay entre el Atlántico y el Estado de Israel, pero no vino solo a eso.

Su visita tenía otro mensaje: es necesario educar en contra de la Shoa, educar contra los campos de exterminio es un deber de memoria. Es igualmente, un imperativo metafísico para que hechos de esta naturaleza nunca puedan ser olvidados, menos pueden admitirse ideas negacionistas del exterminio. La Shoa no admite justificación.

En la cultura occidental, la idea que ha triunfado en la modernidad es el progreso y la humanidad abstracta. En la idea de progreso y del sujeto  trascendental se olvida el ser humano particular y pone lo racional por encima de lo humano y a la ciencia y a la técnica a favor del exterminio, como lo sufrido por el pueblo judío. El nazismo es derivado de estas ideas, ya lo enseñaba Walter Benjamin.

La ciencia y la técnica al servicio de la muerte fue la Shoa. En Mínima Moralia, el filosofo de la llamada Escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, dijo: “Solo una humanidad a la que la muerte le resulta tan indiferente como sus miembros, una humanidad que ha muerto, puede sentenciar a muerte por vía administrativa a incontables seres”. La muerte por odio racial decretada burocráticamente fue la Shoa.

En el diálogo, el Embajador informaba con dramatismo la experiencia familiar en los campos de exterminio. Asimismo, nos informaba que es preocupante que en una encuesta de la organización  Anti – Defamation League realizada en más de 40 países, arrojó que  40% de los colombianos tiene una mentalidad antisemita. 

En nuestra conversación salieron a flote textos que son de necesaria lectura en la intelectualidad y la academia a todos los niveles. Textos como los de Primo Leví, recogidos en una edición reciente bajo el nombre Trilogía de Auschwitz que contiene: “Si esto en un hombre”, “Los hundidos y salvados”, los de Theodor Adorno como: “Mínima Moralia” y “Dialéctica negativa”, “El olor del humo. Auschwitz y la pedagogía del exterminio” de Raffaele Mantegazza y los de Manuel Reyes Mate deben ser estudiados.

Igualmente, en el diálogo se celebró que en España, el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Ifs.csic.es) tenga una línea de investigación acerca de la Shoa y que existan convenios con universidades de México y Argentina. Educar en la Shoa es un imperativo ético de la educación moderna en nuestra nación y la Región Caribe.