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Analistas 26/08/2021

Educación del futuro

Eduardo Verano de la Rosa
Exgobernador del Atlántico

La educación tiene claros desafíos hacia el futuro y debe superar debilidades evidenciadas en la pandemia. Profesores, padres, y alumnos hicieron esfuerzos heroicos para manejar su impacto en la educación.

Hay que revisar las inquietudes, pero, ni es un análisis fácil, ni se puede limitar a que hubo pandemia. El asunto es de fondo y requiere definir tareas, y una estrategia inteligente para construir la educación del futuro impactada por nuevas herramientas digitales.

Quienes concibieron el proceso de educación definieron que se debía dedicar la primera etapa de la vida. La educación básica era igual para todos, pero después evolucionó hacia procesos especializados para cada estudiante.

Muchos padres no pueden pagar el valor de educar. La mayoría depende de la educación pública y requieren préstamos, que solo se deberían pagar al tener capacidad económica, 10 años después del grado. Biden decidió apoyar a los estudiantes para cancelar sus préstamos.

El sueño dorado de los educadores es garantizar colegio y universidad para todos. No es tan simple. La educación es un derecho y no un privilegio que debe ser garantizado a todos los habitantes, aun sin recursos. Debe ocupar la mayor asignación presupuestal. En California hubo crisis porque había mayores gastos para prisiones que para educación.

La sociedad digital requiere capacitación y garantizar conectividad. Existen desafíos por la desinformación con las herramientas digitales que podrían convertir la educación en un proceso tóxico.

En el pasado los padres compraban cuadernos, lápices y libros. Ahora se adquieren tabletas, teléfonos, computadores a pesar del problema de adicción y su círculo vicioso de dependencia.

Lo más importante es que nada reemplaza el beneficio de la lectura directa de libros, desarrollan la imaginación, inducen a la reflexión, generan pensamiento crítico y forman vocabulario. No se consigue con la utilización de televisores o videojuegos, son actividades pasivas que no estimulan el cerebro, no los enseña a pensar, y no distinguen la realidad de la fantasía.

La educación presencial de calidad se ha fortalecido. Durante la pandemia se llegó a pensar que había aparecido una nueva manera virtual de estudiar. Pero, se generaron dificultades en el proceso de comprensión y aprendizaje, por la concentración y control familiar adecuado. También el aburrimiento con la virtualidad, que no sustituye la alegría y la socialización del salón de clase. Los beneficios de educación virtual no se pueden desconocer, pero se ratifica la importancia del aula. Hay que desarrollar habilidades digitales, inteligencia emocional y entender que el caos y las dificultades son parte de la educación.

El sistema educativo fue diseñado para enseñar a los trabajadores agrarios e industriales antiguos. Se deben hacer audaces cambios imaginativos, con innovación, nuevos currículos, nuevas metodologías, que transformarán cada vez más a la sociedad. Un objetivo superior.