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Analistas 11/02/2021

Amazonas y cambio climático

El cambio climático y el manejo ambiental al fin están en la mira de los principales dirigentes del mundo.

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha indicado que su Departamento desde 2010 ha estado pendiente del cambio climático por los efectos dramáticos en sus bases militares. Todos los años sufren las consecuencias del incremento de inundaciones, de quemas de bosques y eventos ambientales extremos que dañan las instalaciones militares de los aliados y desestabilizaban la sociedad por alta desertificación. La huella que está dejando el carbón debe ser controlada y definir cómo debe ser una canasta energética más neutra en el futuro.

General Motors ha anunciado que para 2035 estarán vendiendo vehículos de “cero emisión” siguiendo las directrices de Gobierno, y contribuir para un mundo mejor en lo ambiental y por la seguridad y protección de los bosques. Todos debemos apoyar esta tarea.

La pandemia ha causado una crisis existencial para recordarnos la fragilidad del globo terráqueo por el cambio climático y qué es necesario que las empresas tengan modelos de negocios y de economía compatibles con el medio ambiente.

La producción de alimentos tendrá que adaptarse a las exigencias del cambio climático con una agricultura “regenerativa” que mejore la calidad de los suelos utilizando tecnologías y herramientas digitales más precisas que reduzcan futuros riesgos ambientales.

Las nuevas herramientas de cultivo tienen computadores con sensores que permiten identificar con precisión donde se causan efectos negativos, y permite utilizar la menor cantidad de áreas, pero maximizando la producción. La meta es no expandir la frontera agrícola. Estas modernas tecnologías en manos de agricultores permitirán tomar las mejores decisiones en beneficio de los suelos. Tendrán que invertir en esas técnicas innovadoras.

Mientras eso ocurre a nivel mundial es evidente el contraste con lo que pasa en Colombia. Una grave deforestación especialmente del Amazonas nuestro principal pulmón. Las cifras son muy dicientes. En los últimos cinco años la Amazonía ha perdido 500.000 hectáreas de bosques, la zona andina 164.000 hectáreas, el Caribe 80.000, la Orinoquia 50.000 y el Pacífico 76.000. Colombia ha perdido 900.000 hectáreas. Esta pérdida es por la expansión acelerada de cultivos de coca. Los narcos necesitan tener siempre suficientes áreas sembradas para soportar la coca que capturan y fumigan, más la coca que necesitan para atender sus mercados. Es equivocada la política de fumigación por el alto costo en hectáreas para nuestro patrimonio ambiental.

Muy importante el Documento Conpes 4021/2020 que define una política pública para el control de la deforestación y gestión de los bosques. Dota de incentivos a familias en zonas afectadas para incorporarlos a una actividad remunerada, que los motive a conservar los bosques. Una estrategia con visión amazónica.

Las familias podrán proteger las zonas actuales y también ayudar a recuperar de una manera técnica y científica los bosques que duran muchos años en regenerarse. Construir confianza es el reto en el manejo de comunidades.

También hay que revisar el Código Penal porque nuestras actuales normas penales no contemplan sanciones ejemplares, a las personas que desforestan al contrario, fomenta complicidad. La tasa de perdida de bosques exige que pongamos a funcionar este Conpes 4021 para recuperar nuestras masas forestales Amazónicas, como la tarea más importantes de nuestra generación.