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Desarrollo rural con una base territorial

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Por: María José Libreros

El desarrollo rural territorial debe dirigirse cada vez más a atender las necesidades específicas de las poblaciones campesinas, de acuerdo con sus características y las de su entorno ambiental. Así se buscaría infundir una dinámica de crecimiento y desarrollo más justa y sostenible. Para esto es necesario no enfocarse solo en procesos agrícolas, sino también explorar otras actividades que también aporten a la generación de progreso sostenible en las áreas rurales.

En este contexto, la Unión Europea ha hecho una apuesta por la iniciativa comunitaria Leader como una forma práctica de abordar el desarrollo rural, basada en un enfoque territorial, para la creación de nuevas estructuras de gobierno local participativas y una gestión descentralizada. Su nombre corresponde a las siglas, en francés, “Liaisons entre activités de Developement de L’Economie Rural” y su significado en español es “Relaciones entre Actividades de Desarrollo de la Economía Rural”.

Este método se inició en 1991 y se ha ido adaptando como una filosofía de trabajo, abriendo espacio a nuevas metodologías en los procesos de desarrollo rural.

Es un modelo de desarrollo rural integrado, endógeno e innovador, gestionado por Grupos de Acción Local, en donde se privilegia la diversificación de los recursos endógenos de los territorios, principalmente en comercialización, mejoras del patrimonio y el medio ambiente, así como el aumento del valor agregado de los productos básicos, pequeñas industrias, artesanías, turismo rural y empresas de servicios locales. La diferencia entre Leader y otras medidas políticas más tradicionales es que Leader indica «cómo» hay que actuar y no «qué» hay que hacer.

Esta metodología actualmente ha sido aplicada en la mayoría de los países de la Unión Europea (España, Francia e Italia con un mayor interés en este enfoque), promoviendo acciones integradas, innovadoras y multisectoriales. Aprovecha las ventajas comparativas de las zonas rurales, así como los factores sobre los que debe basarse la competitividad del territorio. Su impacto ha sido fuerte, pues ha contribuido a la generación de empleo en las zonas rurales y de mayor bienestar en la sociedad.

Si bien esta metodología ha tenido éxito en Europa desde su creación, se ha tratado de implementar en varios países de América Latina y solo en algunos ha tenido efectos positivos. La razón de ello es que el programa Leader está diseñado pensando en que existan unas condiciones mínimas de autonomía local, estabilidad política, cooperación entre el sector público y privado, conocimiento de los recursos de la zona, etc. Estos factores no siempre están presentes en muchos países de América Latina. Sin embargo, ha habido casos de éxito. En el caso específico de Colombia, en el año 2008 se realizó un proyecto denominado Desarrollo Económico Local y Comercio en Colombia - Delco, a cargo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el enfoque de Gestión Descentralizada. Este proyecto tuvo como objetivo promover un desarrollo económico local equitativo y sostenible, además de generar oportunidades de empleo digno, en los departamentos de Bolívar, Boyacá, Cesar, Meta, Santander y Valle del Cauca. Se utilizó la metodología Leader como herramienta para la ejecución y desarrollo del proyecto.

Enfatizando en uno de los proyectos realizados, se encontró que en Boyacá se cofinanciaron cinco iniciativas que se concentraron en los municipios de Guayatá, Tenza, Garagoa, Guateque, Somondoco, Macanal y Sutatenza. Lo que se buscaba era articular diferentes acciones a favor del desarrollo local, generar empleo, promover la capacitación de la población, fomentar el comercio empresarial y fortalecer estrategias de emprendimiento. Dichos proyectos surgen en el marco del modelo de desarrollo económico local, con enfoque integral y territorial, propiciando un trabajo colaborativo en pro del desarrollo. Estos proyectos tuvieron buenos resultados en los territorios pues se evidenciaron grandes aportes en el fomento de la competitividad, la aplicación de buenas estrategias para el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de procesos productivos y de la comercialización de los productos. Esto concluye que mediante una buena articulación entre las instituciones públicas y privadas y mediante el interés de la comunidad se pueden obtener resultados favorables para el desarrollo rural. Sin embargo, es necesario seguir trabajando en estrategias de desarrollo e innovación, que garanticen mejoras y eficiencia en los procesos de crecimiento rural.

De lo anterior se puede concluir que el crecimiento económico es necesario y es una ficha clave del desarrollo económico sostenible, pero es importante que los gobiernos formulen e implementen políticas públicas acordes con las necesidades de cada región. El programa Leader brinda un eje metodológico diferente para la toma de decisiones de políticas públicas, en que la diversificación de las economías locales juega un papel fundamental, movilizando recursos endógenos, rompiendo fronteras administrativas y promoviendo la cooperación interregional.

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