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Trabajo remoto, ¿sí o no?

A medida que se incorporan más jóvenes a la fuerza laboral, las empresas enfrentan el dilema de cómo retenerlos. Si bien el dinero sigue siendo una jugosa carnada para que estos permanezcan en la compañía, en muchas ocasiones no es suficiente.

Cada vez son más las personas que piden trabajar remotamente, es decir, alejados de un aburrido y monótono escritorio y cumplir con sus obligaciones desde sus casas, o inclusive en otras ciudades o países.

En Estados Unidos, donde todo lo miden, 43% de la fuerza laboral trabaja remotamente medio tiempo o tiempo completo, según una encuesta de Gallup.

¿Y en Colombia? Según MinTic, a mediados de 2017 había 50.000 teletrabajadores y para 2018 se espera que la cifra llegue a 118.000. Con una fuerza laboral activa de casi 24 millones de personas en el país, la cifra es muy baja.

Pero ¿es eso bueno o malo? El fenómeno del teletrabajo es “relativamente” nuevo a nivel global. Cada vez hay más empresas que ofrecen algún tipo de flexibilidad al respecto, aunque hay otras, como IBM y Yahoo!, que dieron marcha atrás y obligaron a miles de sus empleados a retornar a trabajar desde sus oficinas, pensando que los malos resultados se debían a esta práctica.

¿Entonces cuál es el camino correcto? Es un hecho que hacia allá nos dirigimos, pero quizás en un país como Colombia necesitemos un poco más de tiempo para que las grandes corporaciones se abran a la posibilidad de flexibilizar la manera en que trabajan sus empleados.

El teletrabajo requiere de un liderazgo visionario, capaz de comprender hacia dónde van las dinámicas laborales en los próximos años, y entender cómo retener talento. También requiere de una gran osadía y a día de hoy es una apuesta incierta.

Nuestro ADN laboral está muy ligado a desconfiar de lo que no vemos. Nos priva el empleado sentado en su cubículo, así no esté haciendo nada. Éste es quizás el primer obstáculo que va a enfrentar la política de teletrabajo que está impulsando MinTic.

Pese a los riesgos, el teletrabajo es positivo; genera un sentimiento de responsabilidad en el empleado que irá creciendo con el tiempo, y fortalecerá su perfil.

¿Y en qué beneficia esto a la empresa? Un empleado más satisfecho y feliz, con todo lo positivo que ello acarrea. Pero no solo eso, con una política eficaz de trabajo remoto, las empresas colombianas podrían comenzar a contratar colombianos talentosos que están regados por todo el mundo.

Por ejemplo, una empresa colombiana podría reclutar a estudiantes colombianos o extranjeros cursando maestrías en universidades europeas, estadounidenses o asiáticas y jugar con el huso horario para tener una productividad de 24 horas. Contar con colombianos que están inmersos en otras culturas en su día a día e ir incorporando ese conocimiento tan vital para la innovación y el crecimiento.

Por eso sería bueno que los ejecutivos de empresas colombianas comenzaran a estudiar casos de éxito y empezaran a realizar pruebas piloto en ciertas áreas. Prueba y error, prueba y error. Pero no les quepa la menor duda, el teletrabajo será un hecho a la vuelta de la esquina.