Analistas

Grandes empresas desconocidas

Casper es una ‘startup’ estadounidense que hace colchones. Pero no son unos colchones cualquiera. Son “los colchones”. Tan seguros están de la calidad de su producto que lo ofrecen gratis por 100 días y si no gustó, pues se devuelve. Casper paga los envíos, tanto los de entrega como los de devolución. ¿La tasa de devolución? De menos de 5%. ¿Cuál es el secreto de tan rotundo éxito? Que fabrican los colchones a partir de toda la retroalimentación y recolección de datos de la gente. Un claro ejemplo de cómo maximizar el uso de la data.

Casper se ha ganado varios reconocimientos en el campo de la innovación en los últimos años y la revista ‘Fast Company’ acaba de listarla entre una de las 25 marcas que realmente marcan la diferencia. Aunque estas “listas” no dejan de ser listas, subjetivas y sin criterios serios para la clasificación, sirven al menos para conocer compañías que no están en nuestro radar, y de las que podemos aprender mucho.

Entre las compañías que menciona ‘Fast Company’ está Chobani, una empresa de yogures que en menos de ocho años se convirtió en la principal compañía de yogur griego en un mercado tan competitivo como el estadounidense. En ese lapso pasó de cero a vender más de US$1.000 millones al año.
¿La fórmula del éxito? Chobani logró que en los supermercados situaran su yogur en la sección de los lácteos y no en la parte gourmet. Esto le abrió campo a un público masivo. A su vez, decidieron que su campaña de mercadeo no fuera a nivel corporativo sino a nivel de consumidor, es decir, un voz a voz. Con su campaña de “historias de amor”, lograron que miles de personas empezaran a generar contenido en redes alrededor de la marca.

Por último, Chobani centró sus campañas en el mundo de las redes sociales y aplicó una estrategia de interacción muy agresiva con la cual quería entender muy bien cómo eran sus consumidores y conectarse emocionalmente con ellos. Para quien dude aún del poder de las redes sociales, Chobani nos enseña el camino.

Otras de las empresas en el listado es Warby Parker, la compañía de venta de gafas por internet que en ocho años se consolidó de tal forma que acabó con el monopolio de Luxottica. Sus fundadores crearon todo un concepto haciéndose dos preguntas: ¿por qué las gafas son tan caras? ¿y por qué no se venden por internet? La respuesta a esos dos interrogantes resultó hoy en una empresa de más de US$1.000 millones, que además se ha ganado el corazón del consumidor por su oferta de que por cada par que se compra, se le da uno gratis a una persona necesitada.

Y a todas estas, a punta de preguntas es que en Colombia, un joven empresario caleño, Camilo Arango, y su esposa, María Elisa Botero, comenzaron a cuestionarse cómo podían solucionarles a los emprendedores dos dolores de cabeza: las vueltas tediosas que han de realizar y consumen tanto tiempo, y en el caso de los emprendedores de e-commerce, cómo hacerles llegar los paquetes de inmediato a los clientes.

Ellos, junto con David Arango, crearon Vueltap, una aplicación que ataca ese problema y que ya cuenta con más de 500 mensajeros solo en Bogotá. Tanta acogida ha tenido la idea, que va por su segunda ronda de fondeo para crecer aún más el negocio.

En Colombia también hay grandes ideas. Lo que necesitamos es mostrarlas cada vez más.