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Estamos entrando a una nueva era

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Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

Tengo como costumbre comprar libros como quien compra dulces. Es una enfermiza compulsión que se manifiesta sobre todo en los aeropuertos, de donde soy incapaz de abordar el avión sin estar cargando una bolsa llena de textos. Es como mi bala de oxígeno.

Me atraen en particular dos tipos de libros: los que clasifican dentro del género de “sociología pop”, es decir, textos en los que la sociología juega un papel fundamental para entender la cotidianeidad en el contexto de nuestras vidas y las decisiones que tomamos a nivel personal y profesional; y los que tienen que ver con las empresas de Silicon Valley y el futuro de la humanidad.

Debo confesarles que muchos se quedan de adorno en mi biblioteca y suelo consultarlos años después, cuando ya sus contenidos son casi que obsoletos. Sin embargo, a veces corro con suerte y cae una joya en mis manos, como este domingo, en el que me desvelé leyendo de una sentada ‘The Third Wave’. Y no el de Alvin Toffler, de 1980, sino el de Steve Case, de 2016.

Case, quien fuera el poderoso presidente ejecutivo de America Online (AOL), ofrece en su libro una visión de la tercera era del internet, la era en la que nos estamos adentrando y la que muchos empresarios, particularmente los de las grandes empresas, aún ni cuenta se han dado.

“A medida que se aproxima la tercera ola, empresas ya consolidadas, consolidadas desde hace décadas, estables y rentables, se verán en peligro. Muchas de las industrias que gozaban de cierta inmunidad frente a los cambios tecnológicos en las primeras dos olas del internet, probablemente aborden la tercera ola con autosuficiencia”, señala Case con preocupación.

¿Qué es la tercera ola? Es la era en la que el internet ya no está bajo el control de las compañías de internet, sino un periodo en el que todos los productos requerirán del internet para su funcionamiento, “así no los defina el internet”. No es el internet de las cosas. Es el Internet de Todo.

Según Case, las industrias más poderosas se van a ver retadas como nunca antes por emprendedores que no saldrán con propuestas creadas en los garajes de sus casas, sino con ideas apoyadas por inversionistas visionarios y sus poderosas chequeras. “Ellos van a reinventarse el sistema de salud y el de educación, por ejemplo, que se han mostrado reticentes al cambio”.

¿Y cómo abordar este cambio? Case considera que los ejecutivos, gerentes y dueños de las grandes empresas tienen que repensar, en primer lugar, la cadena de aprobaciones de nuevos proyectos o ideas. En segundo lugar, llevar a sus empleados a incorporar una verdadera cultura del cambio. Se necesita, para ello, crear un ambiente en el que se incentiven las discusiones de cómo hacer las cosas de manera diferente. Y tercero, permitir que se desarrollen estas ideas.

Existe una falsa premisa entre nosotros y es que los grandes desarrollos en innovación en los últimos años llegaron gracias a Silicon Valley. Falso. El carro autónomo, por ejemplo, no es una idea del sector tecnológico. Es del sector agrícola, que años antes de que naciera Google ya la estaba trabajando. Nadie le puso atención y hoy es de Google y Uber.

Debemos cambiar nuestra dinámica de pensamiento. La obligación de las empresas también es preparar a la humanidad para la realidad del futuro. Su supervivencia, no sobra recordarlo, dependerá de ello.

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