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La respuesta de la madre naturaleza a Trump

El Jueves primero de junio el Presidente Trump anunció el retiro de Estado Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, aprobado por 195 países en diciembre de 2015, y se ubicó al lado de Nicaragua y Siria, los dos otros países que no han suscrito este importante pacto que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y así poder mitigar el calentamiento global y sus desastrosas consecuencias.

No se necesita ser científico ni haberse graduado en ciencias ambientales para darse cuenta que algo grave está pasando con la madre naturaleza. Altas temperaturas nunca antes registradas, deshielos en el Polo Norte y desaparición de las nieves perpetuas en los nevados de nuestro país, calentamiento del océano pacífico y en consecuente fenómeno de El Niño, huracanes devastadores, ciclones, incendios que abarcan miles de hectáreas en California y Australia…en fin. Es claro que el tratamiento que damos a nuestro entorno está resultando en unas alteraciones que están causado destrozos y muertes a cientos de miles de habitantes de este adolorido planeta.

El 17 de agosto, dos meses después de la decisión de Trump, el huracán Harvey golpeó a Estados Unidos entrando por el Golfo de México. De acuerdo con algunas fuentes, “Harvey podría ser el desastre natural más costoso en la historia de los Estados Unidos, llegando a los US$160.000 millones”. Otras fuentes citadas por Bloomberg, que fueron mas conservadores, hablaban de un costo de US$75.000 millones. Sea una cifra o la otra, la ironía es que la razones que llevaron al presidente de los Estados Unidos a retirarse de este acuerdo fueron económicas. Sus argumentos giraron alrededor de permitir el desarrollo de la industria de carbón y del petróleo para reactivar la economía y nunca pensó que la cuenta que la naturaleza le pasaría en el mayor estado petrolero costaría más en empleo y destrozos que lo que supuestamente buscaba lograr. No es claro que si no se hubiese retirado del Acuerdo de París, no hubiese llegado Harvey, sino que su abandono de la lucha por la reducción de los Gases de Efecto Invernadero, va a resultar en muchos mas Harveys.

A finales de agosto y principios de septiembre un nuevo huracán, esta vez con nombre de mujer: Irma, golpeó además de las islas del Caribe, el estado de Florida, dejando como su antecesor, muertes y pérdidas enormes. Un nuevo mensaje al Presidente, que no reconoce que existe un cambio climático, solo que esta vez se le metió al rancho.

De acuerdo con la revista People, “Mar a Lago, el club de Palm Beach del presidente Trump, fue evacuado el viernes previo al arribo del huracán Irma. Ahora la organización avalúa los daños en esta propiedad..”. En un estado predominantemente latinos los residentes, de acuerdo con algunos reportes de prensa, solicitaban que este complejo sirviera de refugio a los miles de damnificados. Cómo sería el dolor de estómago del Presidente; la propiedad favorita afectada por un huracán cuyo rigor es producto, según los expertos, del cambio climático, y que según Trump no existe, y teniendo que albergar allí latinos, probablemente indocumentados.

Pueda ser que estos mensajes que la madre naturaleza le está enviando al Presidente lo lleven a reflexionar, ya que su actitud desafortunadamente no solo afecta a los ciudadanos de los Estado Unidos, sino a la población global.