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Analistas 16/05/2026

Pecados mercadológicos comunes

Carlos Fernando Villa Gómez
Consultor de Mercadeo

Es triste continuar observando cómo se cometen errores por el afán de hacer mucho, de superar las medidas del desgobierno que ya casi termina, gracias a Dios, de la falta de personal idóneo y de otras razones que llevan a algunos a tomar decisiones sin pensar en las consecuencias, pero que no por ello dejan de ser imperdonables.

Entre los más notorios, que deben ser materia de análisis y atención por parte de quienes están orientando las acciones de la logística mercadológica, y sin orden prioritario, están:

Comunicaciones que generan creación de falsas expectativas. Es uno de los errores que más se aprecian, principalmente en esta campaña electoral, por lo que hay que prestar atención a lo que dicen y a cómo se dice, que se combina con promesas imposibles de cumplir, pero que muchos idiotas útiles se prestan para divulgar.

Promociones engañosas, ofreciendo y prometiendo de todo, como se dice, que no son otra cosa que los llamados ganchos. Se abusa de palabras como gratis, inmediato, devolución, etc., así como de dádivas para lograr acción.

Obsequios promocionales sin valor para el cliente, dando regalos que o no tienen sentido porque nada tienen que ver con lo que se está ofreciendo, o no sirven para nada y más parece que fueran objetos inoficiosos.

Incumplimiento de garantías, que se ha vuelto algo común, siendo frecuente apreciar la cantidad que se anuncian, pero que realmente son apenas un mecanismo para lograr transacciones o acción de los mercados, lo cual, a la hora de hacerlas efectivas, entre las trabas y los desconocimientos, termina siendo mercadeo negativo.

Desatención de sugerencias, quejas y reclamos. Es común que no se tengan en cuenta muchas acciones que los clientes -que son quienes aceptan y utilizan lo que se ofrece- sugieren para mejorar. Las quejas y reclamos son víctimas del olvido por la demora en los procesos y las trabas que aparecen en ellos. Al solicitar sugerencias, pedir información o similares, se debe responder. Es lo mínimo que se debe hacer.

Uso indebido de la tecnología. Se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza por la forma como se está utilizando, haciendo de su uso un rompecabezas para los clientes y prospectos. El contacto humano, deseado, necesario y base de las relaciones que deben existir con los mercados, se ha ido perdiendo. Además, el uso de la llamada inteligencia artificial se está convirtiendo en lo que no debería ser.

Falta de ofertas consolidadas, que consiste en la inexistencia de ofertas completas, haciendo necesario acudir a más proveedores para poder utilizar lo que se desea usar. Productos que requieren pilas (baterías) vienen sin ellas, por ejemplo. Es decir, no están completos.

Horarios y servicios poco claros, especialmente cuando se tienen épocas especiales que exigen variaciones en las horas de atención y ampliación de servicios. Hay que ser lo suficientemente claros en este aspecto.

Largos tiempos de espera, haciendo tediosos y desesperantes los momentos para ser atendidos, especialmente por falta de personal o de preparación del mismo, obligando al cliente a armarse de paciencia ante las demoras ocasionadas, los servicios adicionales requeridos y situaciones similares.

Lo anterior es algo que debe considerarse para no caer en prácticas de mercadeo que no sirven para nada distinto a alejar y perder mercado. Y hay más.

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