Tanto en el marketing como en la economía son muchos los que se siguen preguntando si la oferta es primero que la demanda, es decir, si aquella genera esta, o al contrario, lo mismo que el famoso cuestionamiento sobre qué fue primero el huevo o la gallina. Y todavía no hay acuerdo en ninguno de los dos casos.

Para los economistas, las teorías del francés Jean Baptiste Say (la oferta crea su propia demanda) y del británico John Maynard Keynes (la demanda genera la oferta) tienen total validez, lo mismo que para los mercadólogos, habiendo tantos seguidores de unos como de otros, sin que exista claridad, pues todo depende de quien afirme una cosa u otra. Para no pocos es una discusión bizantina, pero que en el caso del marketing vale la pena considerar, sobre todo cuando se habla de emprendimiento y nuevas empresas, y con mayor razón durante esta ya larga pandemia, generándose especulaciones de todos los tipos sobre lo que será el mundo una vez pase, porque como tanto se ha dicho, también pasará.

Igual podría decirse de otras discusiones que siempre se presentan, como la que se da sobre si las necesidades se pueden crear o no.

Poca gente del mercadeo desconoce la teoría de la pirámide de las cinco necesidades básicas del ser humano (fisiológicas, de seguridad, sociales, de estima y de auto realización), presentada por el psicólogo gringo Abrahan Maslow, de las cuales se derivan las demás y/o los deseos, llegando a confundir éstos con aquéllas, a lo que habría que decir que tampoco existe entre los académicos acuerdo sobre este aspecto.

De la misma manera, entre la gente de ventas también se presentan inquietudes, sobre todo después de las circunstancias vividas en la segunda mitad del siglo pasado cuando las escuelas decían que quienes se dedicaban a estas actividades debían generarles las necesidades a los clientes para lograr transacciones.

Para poner un ejemplo que genere análisis sobre cuál es primero, oferta o demanda, podría considerarse el agua, necesidad fisiológica de todos los seres vivos. Podría preguntarse entonces un emprendedor, si la sed genera necesidades como el agua envasada, o saborizada, o fría, etc. El libro del español Pancracio Celdrán Gomariz, ‘El gran libro de la historia de las cosas’ presenta una serie de análisis de muchos artículos que diariamente se usan, dejando entrever que en unos casos Say tenía razón y en otros Keynes fue más acertado.

Podrían ser muchas las preguntas sobre el uso de un recurso o producto natural como el agua, que no era producción industrial, pero que su consumo hizo que la sociedad tuviera que controlar como producto, y el cual en años recientes comenzó a ser envasado para comercialización y luego convertirse en la variedad incontable de versiones. ¿Qué fue primero, la oferta o la demanda? ¿Quién empezó?, como dirían algunos.

Estamos en la última temporada del año que pasará a la historia marcando una época diferente a las anteriores, y podría preguntarse si los obsequios, los aguinaldos y lo que se consume en esta época del año fue producto de oferta o nació porque los mercados lo pidieron; y no son pocos los riesgos, como hace unas semanas comentamos.

La conclusión lógica es simple: hay que ofrecer y hay que demandar lo que sea para beneficio de todos y mejore cada vez más el nivel de vida.