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La RAE define la palabra manifiesto de varias maneras y, aplicándola al mundo organizacional, dice que se trata de un “escrito que hace pública declaración de doctrinas o propósitos de interés general”. Para el mercadeo hay varios autores que lo han trabajado, como el inglés David James Hood (The Marketing Manifesto), y dadas las circunstancias actuales, no solo en Colombia sino en el mundo, vale la pena recordar algunos de los principios del marketing moderno y práctico, los cuales complementan los ya publicados. Los siguientes son algunos que pueden aplicarse en todas las organizaciones.
Tratar al cliente siempre como persona, pues por el hecho de ser cliente no se pierden las características del ser humano. La persona no deja de ser eso: ser humano; sigue teniendo sentimientos, pensando y actuando como persona, buscando siempre mejorar su nivel de vida. Por eso, siempre debe respetarse lo que tantos han dicho: que el mercado (cliente) es la razón de ser de las organizaciones.
Estar siempre activos, porque no existe una meta final en el accionar mercadológico. Los mercados han sido, son y serán personas, y siempre habrá mercados nacientes que deben formarse, es decir, niños y jóvenes, quienes, ante la evolución y los cambios, necesitan procesos de formación, actualización y mantenimiento. Y ante la constante del cambio, nunca se tendrá un final en el marketing. Por eso, nunca se llega y siempre habrá que mantener el presente y desarrollar el futuro.
El cambio no termina; es y será una constante que cada vez va más rápido, por lo que hay que permanecer atentos para identificar y aprovechar las oportunidades, que nunca dejarán de existir porque, como dice el siguiente principio, no es ni será posible lograr la perfección, haciendo que siempre exista la posibilidad de mejorar e innovar. Esto, en parte, fue lo que hizo que Peter Drucker afirmara que las organizaciones, en todos los sectores, tienen dos y solo dos funciones básicas: marketing e innovación, si quieren mantenerse vivas.
La competencia nació desde el principio de la humanidad y se compite para ganar. El ser humano es competidor natural, tratando de ser ganador. Además, la competencia es una necesidad para que el mercado logre cada vez mayor satisfacción y posibilidad de selección, porque al consumidor le molesta no poder decidir ni tener con qué comparar, aunque se diga que las comparaciones son odiosas.
Nadie logra metas solo. Para cualquier actividad se requiere el desarrollo de acciones que necesitan la participación de otras personas (personal, proveedores, clientes, prospectos y el uso de herramientas), lo que ha generado el llamado co-marketing, es decir, actividades compartidas que cada vez son más frecuentes y necesarias. Para que alguien haga algo, muchas otras personas han participado y participan. Lo obvio, sencillo y simple ha sido y es lo más poderoso en el marketing, pues los mercados siempre desean y esperan que no se compliquen las acciones que deben desarrollarse. Por eso, el mercadeo simple (Simplicity Marketing), como escribieron Steven Cristol y Peter Sealey, y Jack Trout en El poder de lo simple, es el que mejores resultados genera. Ello ha hecho que otro de los principios sea el que algunos han llamado el compromiso del marketing: facilitar las cosas tratando a las personas como personas, es decir, como se desea ser tratado.
Como gerente de la empresa de agua potable y saneamiento básico más grande del país, hago un llamado a la sensatez, a dejar a un lado los cálculos políticos y las decisiones basadas en ideología y a pensar en el bienestar de los usuarios y la sostenibilidad de las empresas