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Analistas 04/07/2021

De los más pudientes a los más vulnerables

Con lógica y razón se piensa que el recaudo de impuestos tenga una mayor representación de los más pudientes en cuanto a contribuyentes se refiere, y que los recursos del fisco para inversión social lleguen a los más pobres.

Sin embargo, está demostrado que los pobres no dejarán de ser pobres a punta de repartir riqueza para ellos. Más bien, la evidencia muestra que la pobreza se mantiene mientras se entreguen subsidios a las mismas familias o peor aún, puede darse que la entrega de subsidios terminé dándose a los que no los necesitan.

La gente deja de ser pobre en la medida que utilice bien sus recursos y no caiga en la denominada “trampa de pobreza”, definida esta como una situación en la que no se permite al individuo salir de su condición desfavorable debido a que de los recursos recibidos no existe una parte destinada al ahorro.

Solo con acumulación de capital a través de ahorros, las familias pobres podrán salir adelante económica, social y culturalmente. Una condición necesaria, pero no suficiente, pues lo clave será la inversión en actividades productivas que generen ingresos para el consumo.

Y no todo termina aquí, tengamos en cuenta que no solo hay gente pobre sino regiones pobres, debido a las dificultades de acceso a las mismas por deficiencias en vías para el transporte, lo que a la vez hace difícil que lleguen los bienes de consumo y los servicios básicos.

A esto sumémosle algo clave para que la gente en la pobreza extrema salga de dicha condición: la falta de formación educativa en múltiples regiones y su poca posibilidad de avanzar más de cierto punto debido a que son muy apartadas.

Sin la educación, la gente más pobre no aprenderá a ahorrar, ni a manejar sus recursos ni a invertirlos, factores mucho más determinantes que el hecho de estar empleado o de recibir ayudas públicas.

Hoy se ha hecho una gran promoción de la educación financiera, cuya deficiencia se reflejó en el caso de las “pirámides” hace trece o catorce años, también en el hecho de que gente pobre consiguió los recursos prestados para comprar el paquete mínimo de acciones de Ecopetrol en la época de la democratización de estas, con el único fin de salir de su condición social desfavorable, pero sin saber cómo es que se reciben los beneficios de ello.

Dos fragmentos del libro de Jefrey Sachs, Fin de la Pobreza: “Acabar con la pobreza requerirá una red global de cooperación entre personas que no se ha visto nunca y que no necesariamente confían unas en otras”.

“Es la valentía, la fortaleza, el realismo y el sentido de responsabilidad de los pobres y desposeídos, para ellos y sobre todo para sus hijos, lo que nos ofrece esperanza y nos alienta a acabar con la pobreza extrema en la época en que vivimos.”

Las ayudas del Gobierno son importantes, pero por si mismas no logran el desarrollo económico, social y cultural necesario para salir de la pobreza extrema.