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Crecimiento real del PIB en 2019 y perspectivas para 2020

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Anif

Escrito por: Mauricio Santamaría, Juan Sebastián Joya y Carlos Camelo

Recientemente, el Dane reveló que el crecimiento real del PIB fue del 3.4% anual durante el cuarto trimestre de 2019 (vs. 2.6% un año atrás), levemente superior a las expectativas del mercado y del Banco de la República del 3.2% anual. Más aún, esta cifra superó el valor-techo del rango de pronóstico de Anif para ese último trimestre de 2019 (2.5%-3%), ver ALI No. 144 de diciembre de 2019. Con esto, la economía colombiana creció 3.3% en 2019, lo cual representa una importante aceleración respecto de 2018 (2.5%) y del promedio quinquenal (2.7%).

Este mayor crecimiento del cuarto trimestre estuvo liderado por el rubro de servicios sociales (4.9% observado vs. 2.8% proyectado), favorecido por las mayores ejecuciones en educación-pública y salud. El sector de comercio-transporte-turismo (4.7% observado vs. 3.8% proyectado) siguió exhibiendo un buen desempeño, impulsado especialmente por el rubro de comercio (5.8% vs. 2.2% un año atrás).

Las actividades financieras (4.6% observado vs. 5% proyectado) continuaron con su buen dinamismo, jalonadas principalmente por la expansión de la cartera crediticia (4.5% real a noviembre), ya que el rubro asegurador se vio afectado por los recursos que tuvo que desembolsar para cubrir el siniestro de Hidroituango. El agro (3.9% observado vs. 1.6% proyectado) creció por encima de lo esperado, gracias a un sobresaliente resultado en la actividad cafetera en el último trimestre (14.1% vs. -1.7% un año atrás).

Una vez más, decepcionó el comportamiento de la construcción (-0.1% observado vs. 1.5% proyectado). Como ha venido ocurriendo, la contracción en las edificaciones (-7.1% vs. -0.9% un año atrás), afectadas aún por el exceso de inventarios en el segmento No-VIS de estratos altos, oficinas y comercial, opacó el dinamismo de las obras civiles (8.3% vs. 6.7%).

Este crecimiento del 3.4% anual en el último trimestre implicó que la economía colombiana se expandiera al 3.3% en el año 2019. Como veremos, este desempeño es favorable al compararse con el estancamiento de la región, aunque aún está algo alejado del 3.7% requerido para lograr mejoras sustanciales en reducciones de pobreza y desempleo (ver gráfico 1).

A pesar del buen número agregado del 3.3% de expansión económica, preocupa que la composición de ese crecimiento esté recargada en sectores no transables, como los servicios sociales y las obras civiles, con el agravante de dependencia en las ejecuciones de gasto público (sin mucho espacio prospectivo dadas las afugias fiscales). Prospectivamente, se requiere avanzar en las tareas estructurales de competitividad para impulsar los sectores transables exportadores del agro-industria, para así conseguir crecimientos en el rango 3.5%-4%.

Para 2020 pronosticamos crecimientos de la economía colombiana en el rango 3.4%-3.6%, aunque tenemos un sesgo bajista. Esto último por cuenta de la incertidumbre proveniente de los frentes i) externos, destacándose los temas de guerra comercial Estados Unidos-China, las afectaciones que el COVID-19 pueda tener sobre las cadenas de valor mundial (especialmente en China y Japón, este último en riesgo de entrar en recesión técnica) y el desenlace de las elecciones presidenciales en Estados Unidos; y ii) internos, donde Colombia sigue mostrando persistente dificultad en el cierre de sus brechas externas-fiscales.

Una preocupación macroeconómica adicional radica en el deterioro del mercado laboral, donde a pesar de la aceleración en el crecimiento económico, la tasa de desempleo nacional promedió valores del 10.5% en 2019 (+80 puntos básicos-pb frente a 2018). Como hemos comentado, la principal explicación en este frente proviene del elevado ajuste del SML, superando en 2pp la suma de inflación y productividad laboral. Las cifras del Dane sugieren que la población migrante venezolana (bordeando ya los 2 millones de personas) ha tenido efectos marginales en esas tensiones del mercado laboral, como lo evidencia la reducción en la tasa de participación laboral.

Análisis por el lado de la oferta
Ya comentamos cómo el crecimiento de la economía en el cuarto trimestre de 2019 estuvo liderado por i) los servicios sociales (4.9% vs. 4.1% un año atrás); ii) el comercio-transporte-turismo (4.7% vs. 2.7%); y iii) las actividades financieras (4.6% vs. 2.1%), ver gráfico 2. No resulta muy promisorio que el repunte observado en el trimestre haya estado jalonado por los servicios sociales (jugando allí las mayores ejecuciones en gasto de educación-pública derivadas de los compromisos por paros estudiantiles de años anteriores), dado que las afugias fiscales probablemente implicarán desaceleraciones en estos rubros durante 2020-2021.

Tiene mejores perspectivas de sostenibilidad el impulso del comercio-transporte-turismo, sustentado en el buen desempeño del comercio (5.8% vs. 2.2% un año atrás), logrando sobreponerse a las potenciales afectaciones derivadas de las marchas-protestas de fin de año. La aceleración de las actividades financieras habría obedecido a la expansión de la cartera crediticia (4.5% real a noviembre), aunque en este frente habrá que monitorear las elevadas expansiones de la cartera de consumo (10.8% real a noviembre).

El agro (3.9% vs. 0.9% un año atrás) creció por encima de lo esperado gracias a un destacado trimestre en el cultivo de café (14.1% vs. -1.7% un año atrás), alcanzando producciones anuales de 14.8 millones de sacos en 2019 (creciendo un 4.2% frente a 2018). Sin embargo, en este frente sigue siendo fuente de preocupación el de-sempeño de los demás cultivos agrícolas (0.6% vs. 0.3%), con persistentes afectaciones por su baja rentabilidad.

Las actividades empresariales (3.6% vs. 3.7% un año atrás) mostraron una ligera desaceleración, probablemente como resultado de los menores precios del petróleo (US$64/barril-Brent en 2019 vs. US$71 en 2018). El sector de electricidad-gas-agua (2.7% anual vs. 2.4% un año atrás) tuvo una ligera aceleración, pese al bajo crecimiento de la industria (1.4% vs. 2.6% un año atrás). Continúan sorprendiendo las dificultades del sector industrial para aprovechar la devaluación pro-exportadora (7.5% anual durante el cuarto trimestre de 2019), siendo evidente que allí aún pesan los lastres estructurales en competitividad.

La moderada recuperación de la minería (2% vs. -1.3% un año atrás) se explica por la mayor producción de carbón (7.2% vs. -11.5%), teniendo un importante efecto base-estadístico a favor. Por su parte, las comunicaciones (0.4% vs. 2.9%) siguieron afectadas por el aplazamiento de inversiones en el sector ante la incertidumbre generada por la subasta del espectro electromagnético (concretada solo sobre el final de 2019).

En el caso de la construcción, la contracción en la actividad edificadora (-7.1% vs. -0.9% un año atrás) se sigue explicando por la sobreoferta en el segmento No-VIS de estratos altos, oficinas y comercial, pese al pico de ventas en el segmento VIS (con baja incidencia en la generación de valor agregado del sector). Esto no logró ser compensado por el dinamismo de las obras civiles (8.3% vs. 6.7%), impulsadas por el mayor ritmo de ejecución de las obras 4G y las inversiones de los gobiernos regionales en obras de infraestructura urbana.

Así, en el año 2019 se tuvo una importante aceleración en el crecimiento real del PIB hacia ritmos del 3.3% anual (vs. el 2.5% observado en 2018). Los sectores líderes fueron las actividades financieras (5.7% vs. 3.6% en 2018), los servicios sociales (4.9% vs. 4.6%) y el comercio-transporte-turismo (4.9% vs. 2.7%), mientras que los de más débil desempeño fueron la construcción (-1.3% vs. -0.4%) y la industria (1.6% vs. 1.8%), ver gráfico 3.

Análisis por el lado de la demanda
La demanda interna (con Formación Bruta de Capital Fijo-FBKF) se desaceleró hacia el 4.3% anual durante el cuarto trimestre de 2019 (vs. 4.7% un año atrás). Este comportamiento se explica por la marcada desaceleración en el gasto del gobierno (4.3% vs. 7% un año atrás) y algo de moderación en la inversión en capital fijo (FBKF), creciendo al 2.5% anual (vs. 2.6% un año atrás), lo cual no logró ser compensado por el mayor consumo de los hogares (4.4% vs. 3%). En el sector externo, los volúmenes importados crecieron 5.6% anual durante el cuarto trimestre de 2019 (vs. 13.6% un año atrás), mientras que los volúmenes exportados se expandieron a tasas casi nulas del 0.3% en el período de referencia (vs. 2.4% un año atrás).

Durante el año 2019, la demanda interna (teniendo en cuenta la FBKF) repuntó a ritmos del 4.6% (vs. 3.3% en 2018). Esta mejora obedeció al buen desempeño del consumo privado (4.6% vs. 3%) y de la inversión-FBKF (4.6% vs. 1.5%). Estos factores contrarrestaron la desaceleración del gasto del gobierno (4.3% vs. 7% un año atrás), dadas las consabidas afugias fiscales, ver gráfico 4.

Mucho se ha hablado sobre el repunte en la inversión. Desde Anif hemos venido mencionando que difícilmente ello puede atribuirse principalmente a la Ley de Crecimiento (Ley 2010 de 2019), pues i) se tienen efectos estadísticos a favor de inversión regional (atada al ciclo político) y otras obras civiles; ii) las importaciones de bienes de capital han estado impulsadas por equipo de transporte (ligadas a nuevas flotas Transmilenio-SITPs); y iii) las devoluciones-reducciones a la tributación empresarial tan solo entrarían a operar al 100% en el año 2020 (ver Informe Semanal 1493 de enero de 2020).

Por su parte, la aceleración del consumo privado parece poco sostenible en 2020, dado i) el deterioro en el mercado laboral (arriba comentado); ii) el elevado apalancamiento de los hogares (bordeando niveles del 42% del ingreso disponible); iii) la baja confianza de los consumidores (con persistentes lecturas negativas); y iv) algo de desaceleración en el flujo migratorio proveniente de Venezuela y la entrada de remesas.

En el frente externo, los volúmenes importados registraron un crecimiento del 9.2% anual en 2019 (vs. 5.8% en 2018), con elevada concentración en el rubro de maquinaria en equipo de transporte (según lo comentado). Los volúmenes exportados tuvieron leves aceleraciones hacia el 3.1% anual (vs. 0.9%), lo cual implica preocupantes deterioros en la balanza comercial (cuentas Dane) hacia niveles del -3.3% del PIB (vs. -2.1% del PIB en 2018).

Conclusiones
Hemos visto cómo la economía se aceleró a ritmos del 3.3% en el año 2019 (vs. 2.5% en 2018). Este desempeño es favorable al compararse con el estancamiento de la región, aunque aún está algo alejado del 3.7% requerido para lograr mejoras sustanciales en reducciones de pobreza y desempleo.

Por lo pronto, Anif adopta un pronóstico de crecimiento para 2020 en el rango 3.4%-3.6%, aunque con un sesgo bajista dada la incertidumbre global (tanto por la sobrevaloración de los mercados como por las afectaciones del COVID-19).

Ahora bien, el problema es que ese número es aún insuficiente para cerrar una serie de brechas en los frentes clave de i) mercado laboral, donde se observaron tasas de desempleo nacional promedio del 10.5% en 2019 (vs. tasas de largo plazo cercanas al 9%); y ii) déficits gemelos fiscal-externo, dado el drenaje tributario proveniente de la Ley de Crecimiento y las dificultades que tiene la economía para reducir el déficit de cuenta corriente por debajo del 4.3% del PIB (ver Informe Semanal No. 1492 de enero de 2020).

 

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