MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El padre García Herreros despedía su programa ‘Minuto de Dios’ con la breve oración: “Señor: en tus manos colocamos el día que ya pasó y la noche que llega”.
No haré malabares pseudoreligiosos, invocando a Dios, para acicalar mi profana apreciación en relación con el próximo 7 de agosto, día en que los colombianos veremos como termina su periodo presidencial Gustavo Petro y se inaugura el de Abelardo de la Espriella: la noche que ya pasó y el día que llega.
El periodo presidencial de Gustavo Petro introdujo al país en una larga noche de desistitucionalización generalizada: la corrupción que se salió de “ sus justas proporciones” y devino en “política de Estado”; insolencias y cinismos como pan de cada día; violencia que se agudizó y volvieron los magnicidios con el sacrificio de Miguel Uribe Turbay.
Con Petro, la mentira fue decreto y la trampa resolución; el espacio para la ética y la estética fue estrecho, o nulo, en este gobierno.
La noche que ya pasó del periodo presidencial de Petro deja diezmada a esa izquierda democrática que creyó que con ese gobierno arribaría el cambio, el progreso, la política del amor y de la vida. Tuvieron que constatar, muy a su pesar, que la noble causa de la igualdad quedó reducida a un lerdo y costoso ministerio que primero fue altar a la incompetencia de Francia Márquez, luego pasarela para el identitarismo sectario de algunos miembros de la comunidad lbgti, y finalmente, guarida para las astucias de la precoz y tristemente célebre Juliana Guerrero.
Lo que develó esta noche que ya pasó es que la izquierda se hizo más siniestra y el populismo estadocéntrico, el resentimiento y la estridencia pseudorevolucinaria, fueron estropicios recurrentes en la vida cotidiana de la patria.
El día que llega el 7 de agosto se materializa con la posesión como Presidente legítimamente elegido por la mayoría de los colombianos, Abelardo de la Espriella.
Propone el nuevo Presidente una arca de Noé para llevar al país a la tierra firme de una Colombia Milagro.
Con una sobredosis de recursos simbólicos acuñados en su exitosa campaña, que combinan gestualidades militares y mantras religiosos, el nuevo Presidente deberá llevar al país a solucionar serios temas de sostenibilidad económica, social, ambiental, alimentaria y energética, con un territorio fragmentado, una infraestructura física y digital rezagada y unos sistemas de defensa, seguridad y justicia seriamente debilitados.
El nuevo gobierno siente que su triunfo electoral ya asegura gobernabilidad sostenible y asume que tiene fuerza, energía y capital político suficiente para tomar las difíciles medidas que implica gobernar y al mismo tiempo aplicarse a promover campañas en escenarios regionales.
Andan exultantes con el triunfo y es natural, pero asumen el riesgo de perder el foco si sobrestiman sus capacidades y/o subestiman la complejidad del país.
Ojalá que con el paso del tiempo, la “derecha” que se precian de representar en el nuevo gobierno, no termine siendo una apuesta poco diestra, arribista y reaccionaria, igualmente perdida en las veleidades del populismo y el caudillismo. De corazón, no deseo eso ni al nuevo gobierno y mucho menos para el país. Vale renovar prudentemente energías con esta noche que ya pasó y el día que llega.
La sostenibilidad de la democracia en Colombia exige cuidados continuos.
Debe fomentarse la multimodalidad en la educación superior pública, dado que hasta ahora el esfuerzo innovador en esta materia ha sido liderado principalmente por el sector privado
La explicación económica tiene sentido intuitivo, y es que cuando el mercado ya está nervioso por la trayectoria de la deuda, un aumento de impuestos no logra comprimir las primas de riesgo soberano ni generar la señal de credibilidad que sí transmite un recorte estructural del gasto
Para nosotros en la región Caribe es fundamental comprender que el consumo nacional alcanzó los 7300 gigavatios/hora durante el pasado mes de junio, lo que significó un incremento del 6,5 % con respecto al año anterior