Analistas

Soñando con un mejor futuro

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en un panel de análisis organizado por el Departamento de Estado de EE.UU. en Washington DC. En el panel participamos una serie de académicos y de analistas de mercado y nuestra labor fue la de presentar dos posibles escenarios futuros para la región latinoamericana. La verdad es que el ejercicio fue bastante enriquecedor. A mí me tocó, por azar, participar en el panel pesimista sobre el posible futuro de la región.
Para dar la visión negativa sobre Latinoamérica me enfoqué en el riesgo de que la región no logre desligarse de la tragedia que es el Socialismo del Siglo XXI. Me enfoqué en la latente posibilidad de que Maduro logre aferrarse al poder y Venezuela termine como Cuba, que el kirchnerismo vuelva a ganar en Argentina o que Lula Da Silva vuelva a ganar la presidencia en Brasil el próximo año. También me referí al riesgo de que la cuarta revolución industrial y todos los avances que se están viendo en la inteligencia artificial en este momento acaben con las oportunidades de empleo de baja calificación que tanto necesita la región para acabar con la pobreza.

Pero ese no es el punto de esta columna. Me parece más agradable poder compartirle al lector el escenario positivo que esbozó quien considero yo es uno de los tres mejores economistas de los mercados financieros en EE.UU. Este economista, gran amigo, valga decir, le presentó a la audiencia una serie de razones por las cuales Latinoamérica quizás logre ser dentro de unos 10 años, de la mano de un poco de suerte, un mucho mejor lugar comparado con lo que es actualmente.

El primer punto optimista de Carl, mi amigo el economista, es que el costo de fondeo para la región muy seguramente se mantendrá bastante acotado por muchos años más. Valga decir que hace 10 años el costo de fondeo promedio para la región era de más o menos 12% en dólares para un bono de 10 años, y hoy en día ese costo promedio está por debajo del 6% una vez uno saca de la matriz a Venezuela.

El segundo punto es el carácter emprendedor que tienen muchos latinoamericanos del común, aquel carácter que implica que tanta gente esté dispuesta a asumir varios riesgos físicos para, por ejemplo, ir a buscar un mejor futuro en Estados Unidos como trabajadores ilegales. El tercer punto de Carl es que Venezuela es un completo desastre y eso implica que debería haber menos riesgo de que otros países de la región decidan seguir ese modelo económico y social fallido. El cuarto punto es que asumiendo que la región definitivamente se decide en contra de aceptar que vuelva a gobernar el socialismo del siglo XXI en Brasil en 2018 y en Argentina en 2019, es probable que la región al fin logre avanzar en algo que siempre ha debido avanzar en su historia reciente, que es la creación de un mercado común regional, donde el comercio entre países hermanos se convierta en un gran motor de crecimiento. Así como lo es en Europa y en los Estados Unidos.
Carl también se refirió a la necesidad que hay de que un “Corea Del Sur”, una historia de éxito económico y social inequívoca, emane de la región en el relativo corto plazo, para que así otros países de la región se animen a imitar la estrategia. El candidato obvio a este galardón es Chile. Pueda ser que el escenario de mi gran amigo Carl se cumpla. Que ganara Piñera la elección de Chile a finales de este año sería un muy buen inicio.