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Sí llores por mí Argentina

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Alberto J. Bernal-León

En este negocio del análisis financiero pareciera que siempre hay una constante: equivocarse. Y está quedando muy claro que nuevamente me equivoqué en mi visión sobre el futuro de la economía de Argentina. No es la primera vez que me pasa. Hice una de mis tesis de maestría en la lógica de dolarizar la economía. En 2001, cuando trabajaba en IDEAGlobal en Nueva York, predije que la Argentina se iba a decidir a dolarizar su economía, porque era la decisión más lógica que podía tomar el país en ese momento. Sucedió lo contrario. El país anunció la finalización del uno-a-uno monetario y permitió una mega depreciación del tipo de cambio.

Me la jugué nuevamente este año argumentando que, a pesar de las dificultades económicas, los argentinos iban a lograr entender que los problemas económicos actuales eran función de la concatenación de las pésimas decisiones de política económica que habían adoptado los gobiernos populistas anteriores, los gobiernos del matrimonio K. Las encuestas estaban de mi lado. El agregado de estas mostraba que la diferencia en las primarias iba a estar alrededor del 3%. Al final la diferencia superó los 15 puntos porcentuales (a favor del candidato Kirchnerista Alberto Fernández).

La reacción de los mercados a la elección fue brutal. El Merval medido en USDs perdió 49% de su valor en una sola sesión y el bono centenario perdió 40% de su valor en una semana. El peso argentino perdió 37,5% en un día. El kirchnerismo culpó a Macri por la caída de los mercados. Lo triste es que más del 50% de la gente en Argentina, en medio de una clara incapacidad para analizar las cosas, concuerda con la falacia que repite a diario el candidato del kirchnerismo.

Veo muy complicado que Macri pueda remontar en primera vuelta el resultado desfavorable de agosto. Y, obviamente, esa es una tragedia. Pero las cosas son como son. La enseñanza que me deja este evento es la siguiente: una vez el populismo permea el ADN de las sociedades, es virtualmente imposible desinfectar el flagelo. El problema fundamental de Argentina tiene un nombre clarísimo: Juan Domingo Perón.

Mis amigos argentinos rotan un video muy diciente en WhatsApp. En ese video un corresponsal le pregunta a una señora muy humilde que qué piensa de Macri. Ella responde: “Cristina Kirchner robó al país, pero la gente pobre tenía para comer, ahora con Macri nos toca laborar día a día para poder comer”. Esa frase explica perfectamente el cáncer que es el populismo y lo difícil que es derrotarlo una vez llega al poder.

Los mercados internacionales perdieron la confianza en Argentina después de las elecciones PASO, porque perdieron la confianza en el votante argentino. En Boston o en Nueva York no se entiende cómo puede existir un país que le subsidie el 82% del costo de la electricidad a una familia de clase media-alta en Buenos Aires. Un inversor internacional no entiende como la gente puede votar por una persona que cuando fue presidente dio la orden de que se comenzara a manipular el dato de inflación y de crecimiento, para dar la sensación de que la inflación era más baja de lo que era, y que el crecimiento era más alto. Los inversores en Singapur no entienden como puede ser posible que la gente en Argentina haya votado por una persona que se atrevió a decir en una reunión del G20, ante todos los líderes relevantes del mundo, que la pobreza en Alemania era más alta que la pobreza en Argentina. Pero igual la gente decidió volver al pasado. Ni modo…

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