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Insisto. El famoso dividendo de la paz no existe

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El exministro Alberto Carrasquilla publicó hace unos días una fascinante columna sobre los supuestos beneficios económicos de la “paz” en razonpublica.com (Por qué no sirve el acuerdo de paz). Alberto esgrime una cantidad de argumentos en su documento para defender su tesis, entre otros el hecho que eliminar la “franquicia” de las Farc no le generará valor a la sociedad. El exministro también habla de cómo el gobierno Santos gastó todo su capital político en este proceso, hecho que implica que ya no tiene capital político para aprobar las reformas estructurales impopulares que Colombia necesita para crecer más rápido.

El escrito del exministro Carrasquilla me anima a volver a presentar mi visión sobre la “economía de la paz”. Como diría el presidente Santos, “ese famoso dividendo de la paz no existe”. La simple realidad es la siguiente: según la mayoría de los estudios serios que existen al respecto, 90% del PIB de Colombia se produce en zonas no afectadas por el terrorismo de las Farc. Ahora, una vez se firme con las Farc, ese restante 10% de las zonas del país no van a recibir inversión privada, pues es muy probable que la influencia política de las Farc en esas zonas “pacíficas” será inmensa. No me importa decirlo, así me digan enemigo de la paz: no hay escenario posible en el cual habrá seguridad jurídica si los narcotraficantes de las Farc han de tener la capacidad de decidir cuestiones de la “cosa pública” en esas regiones del país. Le recuerdo al lector la experiencia del grupo agroindustrial Hacienda La Gloria. Si el Incoder hoy decide que la agroindustria de Efromovich y un Private Equity de New York no es bienvenida, ¿cómo será una vez entremos al famoso “posconflicto”? ¿Qué capitalista en su sano juicio se va a atrever a invertir en zonas donde los criminales de las Farc han de tener influencia?

Otro gran argumento de los “amigos de la paz” es que el gasto en defensa bajará. Muy debatible. Entre otras cosas, es infantil pensar que todos los criminales de las Farc van a dejar su negocio del narcotráfico. Dudo mucho que un cabecilla del Bloque Sur de las Farc vaya a aceptar pasar de ganarse varios millones narcotraficando a ganarse $600.000 al mes sembrando cilantro. También es ilógico pensar que las Farc van a renunciar a mantener las líneas de narcotráfico que hoy tienen establecidas con el cartel de Sinaloa en México y el cartel de los Soles en Venezuela. Lo cierto es que la Fuerza Pública nacional va a necesitar mantener todo su poderío militar para combatir a las FarcCrim y a todos esos grupos de malandros que se nos vienen.

La política que generó un dividendo de paz inmenso fue la política de la seguridad democrática y la confianza inversionista, política que logró incrementar la tasa de inversión contra PIB de Colombia de 13% a 28%, ayudando, de esa forma, a incrementar el crecimiento potencial anual de un 2% a un 5%. Ese cambio estructural que vivió Colombia es la génesis de todas las mejoras que se han visto en el país en la última década, es la génesis del grado de inversión, la génesis de la mejora en el recaudo fiscal, y por lo tanto, la génesis del incremento que hoy se ve en el gasto de infraestructura. La autoridad y la recuperación del monopolio de la fuerza en manos del Estado, la base fundamental de la seguridad democrática, es la razón detrás del dividendo de la paz que ha vivido Colombia desde 2002. Tratar de limpiarle el prontuario a las Farc no va a generar más crecimiento. No insulten nuestra inteligencia. 

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