Analistas

¿Cuál Trump tendremos?

Esta pregunta es, por mucho, la más relevante que se hace en este momento el mundo entero. ¿Amaneciendo el 21 de enero del 2017, tendremos el “Trump candidato” o el “Trump presidencial”? 

 Es un hecho irrefutable que el proteccionismo perjudicaría inmensamente a las corporaciones estadounidenses, porque una gran parte de los beneficios de las grandes empresas de EE.UU. se generan por fuera del país. A pesar de que 2016 ha sido el año de los “cisnes negros”, sigo creyendo que el análisis basado en la lógica es la única herramienta creíble que tenemos los analistas para presentar nuestras proyecciones. La alternativa es la de analizar las circunstancias basándonos en el cinismo. Prefiero equivocarme eternamente a volverme un cínico. Por lo tanto, sigo argumentando que el escenario más probable es uno en el cual el gobierno de Trump mantiene su clarísimo antagonismo para con la globalización, pero uno en el cual la administración se abstiene de incrementar aranceles indiscriminadamente y se abstiene de etiquetar a China como país manipulador de divisas, que, por cierto, NO lo es. Mejor dicho, sigo pensando que Trump no está loco, y que todo esto es un show mediático. Por cierto, para los que no están enterados, hoy en día las autoridades chinas están haciendo hasta lo imposible para evitar que su tasa de cambio pierda valor, que viene siendo el opuesto a la idea de que los chinos están manipulando la moneda. 

 Respecto al Nafta, es perfectamente claro que este acuerdo comercial ha incrementado el bienestar de los ciudadanos de EE.UU. Todos los estudios serios muestran que el Nafta sí ha generado empleos netos, que el Nafta le ha permitido a EE.UU. aumentar sus exportaciones a México de US$50.000 millones en 1994 a más de US$250.000 millones hoy, y los productos que los norteamericanos compran hoy son más baratos gracias a la mano de obra barata de México. Si la administración Trump decide actuar de manera unilateral en contra de México, se estaría demostrando que Trump es un mercantilista consumado. Y no hay ser más ignorante en el mundo que un mercantilista. Además, es claro que si la administración Trump se decide a destruir el Nafta, la decisión pondría en riesgo el valor de las inversiones que multinacionales estadounidenses han hecho durante años en México y en Canadá.

 En cuanto al efecto Trump en Latinoamérica, es claro que los flujos hacia la región emergente disminuirán en 2017. Esto es una lástima porque 2016 se estaba forjando como un año récord de flujos de inversión del mundo desarrollado al mundo emergente, y por lo tanto 2017 estaba pintando bien. Pero la elección de Trump cambió todo. El precedente de Ford y de la empresa de aires acondicionados Carrier ha demostrado que la administración de Trump hará todo lo posible por volverle la vida imposible a las compañías de EE.UU. que decidan invertir en procesos por fuera del país.

 ¿Cuáles países de Latam serán los menos afectados por Trump, y cuáles serán los más afectados? La regla de oro aquí es que cuanto más abierto al comercio internacional esté un país, peor será el escenario para su economía bajo Trump, y cuanto más expuesto esté el país a la economía de EE.UU., pues obviamente peor será la cosa para el país en cuestión. Bajo esta regla, Centroamérica, México y Colombia parecieran ser los países más expuestos, y Brasil, Argentina, Chile y Perú parecerían ser los menos afectados.

 En fin, claramente el palo no está para cucharas…Pero como dirían las abuelitas de antaño, “es lo que hay, y mejor coma calladito”.