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Los jóvenes de esta generación tienen una brecha en sus habilidades blandas, debido a la falta de interacciones "reales" a lo largo de su vida
La generación Z, las personas nacidas entre 1995 y 2012, representa 32% de la población mundial. Son jóvenes y en su mayoría nativos digitales, que han experimentado sus interacciones sociales a través de diversos aparatos electrónicos y que además vivieron la pandemia en su adolescencia o durante la etapa más temprana de su vida adulta.
Ahora, se enfrentan a varias dificultades para conseguir trabajo o mantenerlo en el mercado laboral actual: tienen una brecha de las habilidades blandas y especialmente carecen de las habilidades sociales que requiere cualquier trabajo.

De acuerdo con el informe "La generación Z en el lugar de trabajo: La bienvenida a la siguiente generación" de Udemy solo 35% de los jóvenes se siente muy o extremadamente preparado para las exigencias de la fuerza laboral, mientras que mantienen aspiraciones de rápido crecimiento, independencia, flexibilidad y equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Esto choca fuertemente con los sistemas estructurados y orientados al rendimiento que predominan en la mayoría de empresas del mundo.
También se enfrentan a estereotipos generacionales, especialmente por parte de las generaciones mayores (Millenials y Generación X), y a menudo son percibidos de manera negativa porque se les asocia con características como la pereza o la terquedad, encontró Udemy.
Sin embargo, eso no explica porqué les cuesta sobrevivir y prosperar en los trabajos. La revista académica SA Journal of Human Resources explica que tanto los empleadores como los expertos destacan que los empleados de la Generación Z con frecuencia carecen de las habilidades blandas esenciales en el lugar de trabajo: la comunicación, el trabajo en equipo, las habilidades interpersonales, el liderazgo y la resolución de conflictos.
De forma paradójica, ellos no reconocen esta problemática y suelen autoevaluarse erróneamente cuando les preguntan sobre sus fortalezas sociales, lo que les impide identificar sus propias deficiencias.
Tessa West, profesora de psicología en la Universidad de Nueva York y columnista de The Wall Street Journal, señala que esta generación creció comunicándose principalmente a través de pantallas, mensajes de texto y plataformas digitales. En ese sentido, lograron evitar las interacciones cara a cara y no pudieron desarrollar la capacidad de leer expresiones faciales o de improvisar respuestas inmediatas, lo que les genera ansiedad social.
Además, de acuerdo con el informe de Udemy, 65% de los empleados de la generación Z se ha sentido incomprendido en su trabajo por las diferencias en los estilos de comunicación con sus propios compañeros o superiores.
Otro factor que incide en la brecha de habilidades blandas es el déficit en las relaciones interpersonales tempranas. West menciona que solo 56% de los jóvenes Z llega a la edad adulta habiendo tenido una relación romántica, a comparación de las anteriores generaciones donde el porcentaje era de 75%.
Y para terminar de completar, la exposición temprana y prolongada a la tecnología terminó impactando su desarrollo cerebral, concluyó un informe de Current Psycology. Al tener su centro de imágenes visuales más desarrollado que su centro de aprendizaje auditivo, los jóvenes de la generación Z procesan la información de manera muy distinta y requieren de métodos de aprendizaje multimodales y experienciales, en lugar del enfoque de aprendizaje tradicional.
En este contexto, a las organizaciones no les queda más que adaptarse. Prescindir de una de las fuerzas laborales que representa más de 30% de la población mundial actualmente es perder crecimiento.
Así, algunas recomendaciones son:
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