.
ALTA GERENCIA El Mundial de fútbol en la oficina, una oportunidad para no desaprovechar
lunes, 26 de mayo de 2014
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Fernando Albán Díaz del Castillo

Se acerca el inicio de la copa mundial de Fútbol en Brasil, un acontecimiento que involucra y apasiona a la mayor parte de la población de todos los países del mundo; en Colombia serán 19 días hábiles durante los cuales, los trabajadores de todas las empresas estarán buscando la manera de seguir en vivo los partidos que juegue nuestra selección y las de los países más opcionados para ganar la copa.

En las oficinas, los empleados preparan con mucha anticipación la estrategia para poder ver los partidos; muchos se unen para comprar televisores de gran formato, que rifan al final del campeonato, otros, con el fin de no perder ningún partido, reservan sus períodos de vacaciones para esta temporada y hasta se rumora que hay quienes reprogramaron cirugías que tenían pendientes, para poder tener una convalecencia mundialista.

Así como los empleados hacen sus planes, es muy importante que las empresas definan y comuniquen con antelación, al inicio del campeonato, la forma como será manejado el tema dentro de la compañía, los partidos que se podrán ver, las facilidades que se ofrecerán y la forma como deberá compensarse el tiempo empleado en ver los partidos.

La fiebre mundialista, acrecentada por la participación del equipo de Colombia, es tal, que sería absurdo prohibir que los empleados vean algunos encuentros especiales, más aún si se tiene en cuenta que con las facilidades tecnológicas existente, todos encontrarían la forma de seguir los partidos desde sus puestos de trabajo, mediante el uso de computadores, teléfonos celulares y, en último caso, de la radio.

Tenga en cuenta que los partidos se jugarán en 4 distintos horarios (hora colombiana): 11 de la mañana, 2, 3 y 5 de la tarde. Esto permite, por ejemplo, que aquellos que quieran ver el partido de las 11, inicien su jornada laboral una hora más temprano o salgan una hora más tarde y almuercen en desarrollo del encuentro. Igual opción se puede emplear para los partidos de las 2 de la tarde, aunque para los de las 3 p.m., hora en que se juegan 2 de los partidos de Brasil, en la primera fase, puede resultar un poco más difícil de compensar.

Los encuentros programados en la franja de las 5 de la tarde, cuando la jornada laboral terminó o está por terminar, prácticamente no afectarán la productividad y por el contrario, podrían generar un trabajo más eficiente, pues los empleados buscarán finalizar sus tareas con prontitud, para estar libres antes del pitazo inicial.

Los partidos de Colombia, en la primera fase, se jugarán en las siguientes fechas y horarios: contra Grecia, sábado 14 de junio, 11 a.m.; contra Costa de Marfil, jueves 19 de junio, 11 a.m.; y contra Japón, martes 24 de junio, 3 p.m. Colombia entera estará paralizada en esas fechas y horarios y la mente de los trabajadores enfocada en el desarrollo de los partidos; muy pocos serán los colombianos que, durante la transmisión de los partidos, estén dispuestos a atender cualquier comunicación.

Lamentablemente la fiesta del fútbol no puede ser para todos, pues hay áreas de las compañías, como las de atención al público y técnicas, que bajo ninguna circunstancia pueden suspender el trabajo, al igual que sucede con las de producción y seguridad. Lo ideal sería buscar rotaciones o establecer turnos, para que este grupo de colaboradores también pueda ver algunos de los encuentros. Los fanáticos del fútbol siempre encontrarán la manera de seguir los encuentros, así que es mejor flexibilizar horarios y brindar facilidades, que fomentar el ausentismo y las triquiñuelas que se ingeniarán los trabajadores para poder ver en vivo los encuentros

Los gerentes deben ver en el mundial de fútbol una oportunidad para realizar actividades de integración entre los empleados y sus jefes y mejorar el compromiso, el sentido de pertenencia y clima organizacional, aprovechando el sentimiento nacionalista que se apoderará de todos; los triunfos, así como los resultados adversos, serán compartidos por todos y la fiebre del gol se apoderará hasta de aquellos que habitualmente no siguen el fútbol.