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RESPONSABILIDAD SOCIAL Educación para aprovechar la revolución tecnológica
miércoles, 17 de febrero de 2016
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César Muñoz

La primera se basó en el agua y el vapor para mecanizar la producción, surgieron potencias como Inglaterra y Estados Unidos. La segunda estuvo orientada en la electricidad, favoreciendo la producción en masa y llevando al impulso de potencias como Alemania y Japón. La tercera utilizó la electrónica y tecnología de información para automatizar la producción, con nuevos países económicamente avanzados como Corea del Sur y Singapur. Ahora, estamos entrando a una Revolución Digital sin precedentes, la cual no solo está cambiando los procesos de producción, también los modelos de negocio de prácticamente todas las industrias, así como la manera en que trabajamos, nos divertimos y relacionamos. 

Las fronteras entre industrias y sectores están empezando a desaparecer. Las empresas ya establecidas se enfrentan al mayor reto en su historia: la total transformación de su industria como se conoció en el último siglo. 

En una era en la que las máquinas probablemente reemplazarán muchas de las labores operativas que hoy realizan empleados, la gente tendrá la responsabilidad de crear, innovar, imaginarse y diseñar lo que deberían hacer las máquinas, los nuevos sistemas de sistemas. Las competencias que requerirán los empleados estarán orientadas a la creatividad y el pensamiento crítico, a la resolución de problemas y la comunicación de esas ideas. Bajo este contexto nacen cuestionamientos sobre la articulación y pertinencia del Sector Educativo con el mercado. ¿Estamos formando a nuestros niños y jóvenes para las competencias de la cuarta revolución industrial? ¿Cómo aprovecharemos esta revolución para elevar las oportunidades de trabajo, ingreso y calidad de vida de estos jóvenes, con la educación actual? 

Así como las empresas desde la segunda revolución industrial se han preocupado por la calidad de la materia prima o han invertido y apoyado a sus proveedores en la cadena de abastecimiento, en la cuarta revolución será necesario que las empresas se preocupen por la calidad de su principal recurso: las personas. 

Como empresa privada, necesitamos involucrarnos y comprometernos con el cambio disruptivo de la educación. Un sector que no solamente está alejado de esas necesidades, sino que se mueve a un ritmo distinto al que lo hace el sector productivo. Es importante que las empresas motiven y orienten a las personas desde el principio, no a la salida de la universidad, sino a la salida del jardín infantil. Es necesario involucrarse con la educación básica, para que el desarrollo de sus intereses y de esas nuevas competencias inicie desde la base y no requiera reconversión como en muchos casos sucede hoy en día. 

La empresa privada debe desarrollar ambientes de aprendizaje para niños en el colegio, cercanos a la realidad que encontrarán más adelante como jóvenes. Además, deberán ser más inspiradores, prácticos, contextualizados, con alternativas de motivación y educación en contra-jornada y espacios de formación en línea. Hacer la educación más retadora y provocadora. 

Debemos sembrar esa semilla en los más jóvenes. Y esto debe comenzar ahora si queremos ver resultados de alto impacto en 10 o 15 años. Solo así podrán las empresas en Colombia sobrevivir y aprovechar la cuarta revolución industrial.