En la industria fast fashion, más de la mitad de la producción es un residuo en menos de un año. los consumidores pierden US$460.000 millones anualmente

Laura Fernanda Bolaños R. - lbolaños@larepublica.com.co

Después de tocar la textura de la tela, ver la talla y, obviamente, probarse la prenda textil, la mayoría de los consumidores en lo único en que se fijan cuando compran ropa es en la etiqueta del precio. Aunque aún son muy pocos los que se fijan en la otra etiqueta, esa que informa sobre los componentes de los que está hecha la pieza y el lugar de su fabricación, en los últimos años viene creciendo este grupo de ‘consumidores conscientes’ ante el auge de la preocupación por el medio ambiente.

Esta tendencia es conocida como moda sostenible, pero ¿esto solo significa ahorrar al momento de comprar o no comprar en exceso? La realidad es que el término es más profundo y está relacionado con la conservación de los recursos naturales, el respeto por las condiciones laborales en las fábricas textiles y la disminución del impacto ambiental promoviendo no solo una fabricación de prendas menos contaminante, sino también un consumo más inteligente.

En Colombia, aunque se ha promovido el desarrollo de esta industria, apenas 6% de los que consumen moda (seis de cada 100 colombianos) pertenecen a este grupo de usuarios conscientes, según Inexmoda.

“Este es uno de los cuatro estilos bajo los cuales las personas compran ropa: clásico, urbano, sexy y consciente. Todos se ubican en un mercado cuya facturación total suma $1,2 billones. Vale acotar que este tipo de consumidor no está siendo aprovechado por la industria”, informó Lorenzo Velásquez, director de innovación de Inexmoda.

Según el gremio, en este segmento, que está impulsado especialmente por los precios bajos pues responden a un consumidor cazador de promociones, “el producto que más creció fue ropa interior femenina, con 10,41%. Las marcas se han dedicado a crear promociones, pero no a responder a las necesidades del estilo de vida de los consumidores”. Aunque las cifras de este ‘consumidor consciente’ siguen siendo muy bajas en comparación con otros segmentos, la tendencia ya empieza a tener una identificación en el panorama general de la industria, según dijo Velásquez.

Apuestas de marcas locales

En medio de este desafío de atraer a nuevos consumidores y crear una consciencia respecto a la industria textil, ya son varias las empresas colombianas que se han sumado a esta tendencia. El Grupo Biónica es una de estas compañías que ha implementado en sus procesos diferentes métodos que protegen el medio ambiente y a la misma industria.

Sergio D. Doria, diseñador senior de la firma, explicó: “es muy complejo llegar a un punto donde tengamos 100% claro lo que significa la moda sostenible. Esto va desde la compra del material y su procedencia hasta la utilización óptima de estos materiales y el pago justo a todos nuestros proveedores”.

Para reducir costos y marcar una gran huella en la industria, uno de los procesos de moda sostenible que hace esta firma es reciclar las etiquetas de sus prendas. “La etiqueta es necesaria, lleva la información de precio, talla y código de barra. Cuando los clientes llegan al punto de venta físico, ven una prenda y les gusta, la etiqueta es lo primero que tocan, a veces antes de tocar la tela. Es por eso que si el valor les parece bien y la compran, la etiqueta se convierte en el primer ítem en ser desechado y así es “basura inmediata. Por eso, decidimos que en vez de desecharla directamente, el mismo cliente sea quien la corte y la deje en el punto de venta, y de esa forma nosotros la reciclamos, evitando volver a producir items de un solo uso”, dijo Doria.

Grandes firmas como Lafayette, Cotton USA, Fabricato, H&M, American Eagle y otras han apostado también por unirse a esta tendencia sostenible creando programas especializados. Uno de ellos es ‘Dona tu jean’ de American Eagle, donde los usuarios pueden hacer sus entregas; o el de H&M, que en su reporte de sostenibilidad destacó que “57% de los materiales que usa para fabricar las prendas son recicladas o tienen otro tipo de materiales sostenibles”.

No hay que ser necesariamente una multinacional para contribuir al ambiente. Clothe Moda Sostenible es una fundación que se ha enfocado en ser un centro de reciclado textil en donde las personas tienen un espacio para reciclar la ropa que ya no usan. Camila Morentres, gestora de Clothe Moda Sostenible, señaló que “reciclar se entiende como intercambiar ropa en buen estado, donar ropa en cualquier estado y generar consciencia de hacer reciclaje”. Así que con la ropa en mal estado la transforman en bolsas de tela, tulas y otros productos para hacer supraciclaje.

Teniendo en cuenta que la industria textil es la segunda más contaminante del mundo, un cambio de pensamiento en su manejo generaría un alto impacto. Según Pulse Score e International Fabricare Institute, el avance de la implementación de la sostenibilidad en la industria es solo 32%, y si no se hace una implementación del modelo sostenible “en 2030 las empresas de la moda verán reducidos sus beneficios en más de 3%”.

Más de 14% de la huella hídrica de la industria tiene que ver con la producción industrial de ropa y 20% de las aguas industriales contaminadas son resultado de actividades de teñido.

Las cifras de consumo que se mueven en la industria textil

La industria textil es una de las que emplea a más de 26 millones de personas, y su magnitud hace que represente 7% de las exportaciones globales. No obstante, el consumismo hace que sea una de las más contaminantes. Por esto, más de la mitad de la producción fast fashion se convierte en residuo en menos de un año. Por prendas que un consumidor podría seguir usando, se pierden aproximadamente US$460.000 millones al año y la Agencia de Protección Ambiental de USA estima que solo se recicla 15%.