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Olvidar la sostenibilidad en los envases, un error estratégico a mediano plazo
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Un estudio de Bain & Co. reveló que 59% de los consumidores cambiarían de proveedor si no cumplen sus métricas de sostenibilidad
La sostenibilidad no es más una tendencia. De hecho, la llegada de 2026 reafirma que es uno de los factores más importantes que debe tener en cuenta cualquier empresa que aspire a perdurar en el tiempo.
Una de las compañías que lo entendió y no perdió la oportunidad de marcar las puntadas en este inicio de año fue Hugo Boss, que, de la mano del tenis, anunció que los dos principales representantes de la práctica, Taylor Fritz y Matteo Berrettini, vestirán prendas confeccionadas con hilo de poliéster reciclado durante el Abierto de Australia.
Y pese a que este es solo un ejemplo y se necesita más de una estrategia para calar en la mente de los consumidores más comprometidos con el medio ambiente, la marca encontró la clave: comunicar sus esfuerzos y avances en materia de responsabilidad social y abrirse paso en la opinión pública. Gracias a ello, la posibilidad de desaparecer por no ser sostenible ahora está un poco más lejos.
Pero, ¿por qué resulta tan importante tomar este tema en serio y hacerlo parte de los factores incidentes en las proyecciones a futuro? Bueno, esto se debe a que la sostenibilidad se ha venido consolidando como uno de los criterios de compra más fundamentales de los clientes. Según reveló el último estudio de Bain & Co, 59% de los consumidores aseguraron que serían capaces de cambiar de proveedor de un bien o servicio si, en un plazo de tres años, encuentran que este no cumple con sus métricas de sostenibilidad.
El informe enfatizó que la era de fijar ambiciones ya terminó y "el trabajo duro acaba de comenzar", especialmente porque, cinco años atrás, los objetivos eran suficientes para ganar credibilidad; sin embargo, "hoy en día, los clientes de diferentes sectores se mantienen firmes en sus compromisos de sostenibilidad".

Sobre el panorama, la compañía indicó que, de ocho billones de unidades de envases de consumo que existen en todo el mundo, poco más de 60% son de plástico y 20% de fibra, lo que ha provocado que, tanto la población como las entidades reguladoras de RSE presionen a las empresas de este sector para adoptar opciones más sostenibles.
En específico, las industrias que enfrentan un reto más complejo son las de vasos, tapas, cajas y bandejas, que son las categorías en las que el plástico abarca una cuota alta del mercado. Aún así, durante los últimos años, las compañías se han sumergido en un debate sobre si cambiar sus materiales de embalaje, principalmente para sustituir dicho material y que sean percibidas como más sostenibles por sus consumidores, o permanecer con sus insumos actuales por unos cuantos años más.
No obstante, elegir la segunda representaría un grave error estratégico, debido a que, de acuerdo con las encuestas, 41% de los consumidores prefieren los envases de vidrio, 36% los de papel, 20% los de plástico y solo 4% los de metal.
En cuanto a su preferencia sobre características sostenibles en envase, 48% prefieren que sean reciclables, 39% reutilizables y 38% que incluyan contenido reciclado en algún porcentaje. Por su parte, 34% mostraron más inclinación hacia los envases libres de plástico y 26% se reafirmó en su posición de comprar sin insumos de embalaje.
"Las empresas de éxito se centran en los detalles: comprenden dónde y cuáles son las áreas que generan ingresos hasta el nivel de las referencias de stock y desarrollan un enfoque basado en datos para buscar oportunidades de venta rentables hasta el nivel del cliente. A continuación, identifican oportunidades para mejorar el rendimiento de los precios y captar más valor en el mercado", detalló Bain & Co.
En el listado aparecen otras ciudades como Curitiba, Montevideo, Ciudad de México, Santiago de Chile, San José y Buenos Aires