Una gestión adecuada y profesional de los administradores debe estar medida en gran parte por su capacidad, no de capotear una coyuntura o hacerle frente a las dificultades propias de muchos negocios
El éxito de una nación no depende de un líder mesiánico que “haga” cosas, sino de un marco de ideas que permita que los ciudadanos las hagan. El político no crea riqueza; a lo sumo, debe aspirar a ser un árbitro imparcial