En ese contexto, Iberoamérica cuenta con una ventaja competitiva: el español. Más de 600 millones de personas lo hablan en el mundo. Pero la clave no está en la cifra, sino en su naturaleza
Mediante el diseño de estímulos constantes, estas plataformas saturan nuestro sistema de recompensa, alterando el umbral de satisfacción para asegurar una dependencia perpetua