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EDITORIAL Vuelve y juega la agenda binacional
viernes, 25 de julio de 2014
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Santos y Maduro deben afianzar las relaciones comerciales en medio de un clima de más confianza y seguridad

Hay que celebrar el anuncio del encuentro -este 1 de agosto- en Santa Marta, de Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, pues los dos países tienen una agenda común amplia que requiere un análisis permanente y una continua retroalimentación. Cada uno de los mandatarios estará acompañado de su equipo ministerial, que hará reuniones sectoriales con contenidos específicos y concretos. Nunca se podrá decir que los vecinos no tienen temas para discutir. Por el contrario, se debe pensar en crear un mecanismo permanente para analizar los asuntos que conciernen a ambos lados de la frontera.

La lista de asuntos binacionales es larga y se alimenta diariamente, pero hay tópicos que siempre estarán presentes en la vida diaria de ambos países, los cuales con seguridad serán objeto de análisis y evaluación. Sin duda que la seguridad en la frontera afectada por grupos terroristas y delincuencia común merece una atención especial de los mandatarios y sus equipos de gobierno. En lo económico, las relaciones comerciales merecen un capítulo especial, en particular en la coyuntura actual dada la delicada situación que afronta Venezuela por motivos conocidos, pero que sin duda impactan a nuestro país y cuya solución definitiva depende del mejoramiento de las condiciones internas de allá.

Hay un punto que requiere toda la atención, en particular por parte de las autoridades colombianas y es el creciente contrabando de bienes que está entrando procedente de Venezuela y que está afectando seriamente a la producción nacional. El asunto tiene su explicación en el manejo de la economía por parte del gobierno de Maduro que ha optado por mantener una moneda artificialmente sobrevalorada para controlar la carestía y la inflación, que desafortunadamente no lo está logrando por la ocurrencia de distorsiones generadas en la intervención del mismo Estado en los asuntos de la economía.

No es difícil explicar el fenómeno. La fijación de una tasa de cambio artificial para abaratar las importaciones de bienes básicos está siendo utilizada para reexportar los productos hacia Colombia a precios más bajos a los que se dan en nuestro país. De esa manera ni se controla la inflación allá y más bien se estimula el contrabando hacia este lado de la frontera. La solución es clara: hay que sincerar el precio de la divisa local. Pero esta es una decisión que solo incumbe a las autoridades económicas de ese país y no es conveniente plantearlo por parte de Colombia, para no caer en la discusión de la intromisión.

De cualquier manera, sí debe ser un tema de la agenda binacional que debe ser incluida en las conversaciones de Santa Marta, al menos por parte de los equipos técnicos que acompañan a los presidentes.

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