martes, 28 de abril de 2020

La crisis de las aerolíneas en todo el mundo es otra tragedia que se cierne sobre las economías y Colombia está más expuesta que otros países por lo fundamental de ese servicio público

EditorialLR

Los efectos colaterales de la crisis del covid-19 se sienten con mayor profundidad en los sectores del turismo y el transporte aéreo que redujeron sus ingresos en casi 100%. Las empresas aéreas de pasajeros viven de los turistas y los viajes de ejecutivos, ambos protagonistas hoy encerrados en sus casas condenados a teletrabajar para no contagiarse y sobrellevar esta cuarentena global. Esta situación ha hecho que las principales aerolíneas tengan que acudir a quienes gobiernan en sus mercados a pedirles ayudas tributarias y en algunos casos sendos rescates económicos. Casi todos los gobiernos de países de la Ocde han intervenido de alguna manera para sobrellevar la crisis de las aerolíneas al considerar el transporte aéreo como vital para las economías y fundamental una vez se empiece a entrar en la dinámica de normalidad que todo el mundo espera.

La situación en Colombia no solo es similar a la crisis generalizada que experimentan los países de la Alianza del Pacífico, que son sus pares económicos, sino que es más crucial pues el transporte terrestre de pasajeros -por las condiciones geográficas y el estado de las vías- simplemente no es una alternativa. La economía colombiana necesita de un eficiente transporte aéreo de pasajeros y de carga, pues no hay opción competitiva para viajar o llevar carga entre Bogotá y Cali o Medellín y la Capital; y no qué hablar de la mala conectividad entre el interior y la región Caribe. Si los ministerios de Transporte y de Industria no toman nota sobre la crisis de las aerolíneas que se avecina, el país poscovid traerá un colapso en los aeropuertos y en el servicio, pues es un problema que ha sido subyacente a la actual coyuntura. Hay un factor clave en el país y es que es el único mercado en donde compiten de “tú a tu” las tres grandes aerolíneas regionales: Avianca, Latam y Copa y en donde todas pueden sentirse en igualdad de condiciones de mercado al ninguna ser pública; además existe de un creciente puñado de lowcost, como Viva Air, EasyFly y la nacional Satena, que tienen una buena porción de vuelos.

Un reciente estudio de Deloitte titulado “Future confident Impacto y Escenarios de recuperación en Consumo y Distribución” pronostica que el negocio de las aerolíneas, los hoteles y los viajes de negocios no se reactivarán este año y que solo recuperarán el nivel de los pasados enero y febrero durante el primer trimestre de 2021; vaticinio que preocupa en lo que tiene que ver la reactivación de los viajes en aviones, pues un lento retorno a la normalidad tiene que ver con la fortaleza de las aerolíneas claves en Colombia como es Avianca que tiene 51% del mercado local y 35% de los vuelos nacionales al exterior. Y para nadie es un secreto que los líos entre socios y accionistas han debilitado la compañía y no puede estar muy fuerte para cuando la economía colombiana empiece a demandar la normalidad de su servicio. Claramente el país puede enfrentar un coletazo del covid-19 con el transporte aéreo como azote, un hecho que ni siquiera se ha mencionado entre los empresarios y el mismo Gobierno Nacional, que ahora están más dedicados a estudiar el escalonamiento de la reapertura comercial y seguramente luego vendrá el análisis del sector aeronáutico que puede sorprender cuando se necesite por su grave estado financiero.

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