sábado, 14 de septiembre de 2019

Gobierno firmó decreto para que las empresas de la economía naranja no paguen renta, un beneficio que será por siete años para aquellas con ingresos inferiores a $2.700 millones

EditorialLR


Cambiar el modelo económico de un país es cuestión de tiempo, de una ruta económica y de un compromiso a prueba de los gobernantes de turno. Desde los tiempos de la campaña, el presidente Iván Duque empezó a hablar de la economía naranja, dos palabras que bien se deben aterrizar mejor como industrias creativas, un sector económico que sumado y analizado puede llegar a 3% del PIB, un aporte igual de significativo que el cafetero o algunas minúsculas industrias extractivas. Una economía no se vuelve naranja de la noche a la mañana, se necesitan incentivos bien dirigidos para que se puedan ver los resultados por lo menos en dos períodos presidenciales. Por algún camino hay que coger para dejar de depender de la industria petrolera, ampliar el portafolio de exportaciones y, ante todo, aprovechar al máximo el talento de muchos colombianos.

Un buen ejemplo de esto fue el incentivo que reglamentó esta semana el Gobierno Nacional y que permitirá eximirles del pago del impuesto de renta a las empresas que se encuentren en este sector de la economía. En concreto, tendrán siete años libres del pago de este tributo aquellas compañías que tengan ingresos netos anuales inferiores de $2.700 millones. Con estas medidas, según las cuentas oficiales, se podrán beneficiar hasta 40.000 empresas que producen en 27 clasificaciones definidas por el Gobierno, como las industrias de joyerías; editoriales; producciones; exhibiciones y distribución de cine y televisión; grabación y edición sonora y de música; consultoría e instalaciones de informática, entre otras, junto a las firmas que se creen de aquí hasta el cierre de diciembre de 2021. Las sociedades deberán cumplir con montos mínimos de inversión, que no pueden ser inferiores a $150 millones, y en un plazo máximo de tres años gravables. El Gobierno Nacional también definió que tendrán que cumplir con un número mínimo de empleos, que no puede estar por debajo de los tres puestos de trabajo.

Este tipo de medidas van en la dirección correcta, en el camino de consolidar un segmento que ha priorizado esta Administración. Y más, teniendo en cuenta el impacto que puedan tener en las regiones, un argumento que se esbozó desde el Plan Nacional de Desarrollo cuando se reglamentaron las Áreas de Desarrollo Naranja, de las cuales ya están creadas las primeras cinco. El Bronx Distrito Creativo, que tendrá una inversión de $178.000 millones; la antigua fábrica de Coltabaco en Barranquilla, con una inversión inicial de $24.000 millones; la zona que se hará en Cali, en la antigua Licorera del Valle, con una suma de $14.000 millones; más el Distrito Creativo de las Artes en Manizales y uno más en Perpetuo Socorro, en Medellín. Todos ellos son ejemplos del impacto que podría tener más allá de Bogotá.

Según Confecámaras, entre 2014 y 2018, las industrias culturales y creativas generaron en promedio 282.566 puestos de trabajo, lo que equivale a 2,6% del porcentaje de ocupados en actividades de servicios e industria manufacturera. Además, es un sector que crece a un ritmo de 10% y que, según el Dane, en 2018 le aportó al país $13,68 billones. Todas estas son unas cifras que permiten prever que no sería una novedad encontrar grandes avances en este segmento de la economía en donde, por lo demás, tenemos gran participación de escritores, cantantes, actores.

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