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EDITORIAL

Las cargas de ser empresario

jueves, 29 de noviembre de 2018

La carga tributaria que sostienen las empresas colombianas es de las más altas de la región, un lunar para revisar

Editorial

No es una exageración decir que ser empresario en Latinoamérica es una labor bien complicada, no solo por la inseguridad jurídica, ni por la incertidumbre política que amenaza las economías, sino porque es la región del mundo en donde tienen que pagar más impuestos, eso sin contar los permanentes ataques mediáticos a la reputación en toda la región, permeada en el imaginario popular que los empresarios son la causa de las fallas de los mercados o de la insatisfacción de las necesidades básicas.

Según el Índice Paying Taxes 2019 de PwC, la tasa de impuestos y contribuciones en la región asciende a 52,5%, posicionándose como la más alta del planeta. El promedio en el concierto internacional llega a 40,4%. El país con la tasa de impuestos más alta en la región es Argentina con 106%, le sigue Bolivia con 83,7% y cierra Colombia en tercer lugar con 71,9%, de acuerdo con datos de PwC y el Doing Business 2019 del Banco Mundial. El informe incluye 190 economías del mundo y coloca a Colombia en la casilla 146 a nivel global.

Esta situación obliga al Gobierno a rediseñar su estructura tributaria para hacer al país más competitivo, un imperativo si su foco es atraer inversión y mantener la existente, pues los países del vecindario brindan mejores condiciones tributarias. La ley de financiamiento puede aliviar la carga tributaria de las empresas haciendo que la tarifa de renta baje hasta 30% a 2022, pero eso está por verse en las discusiones en la Cámara y el Senado. Cualquier inversionista interesado en el país debe no solo tener claridad sobre las los impuestos sino saber que aquí se pagan tributos sobre las utilidades a lo que se deben sumar otros sobre las ventas o ingresos brutos de las empresas. Es imperativo tener claridad y seguridad tributaria para el sector privado, quien genera el grueso de los empleos formales.

Si se comparan los países de la región, Colombia es uno de los pocos con un modelo económico de libre mercado en desarrollo y en donde las compañías nacionales son líderes en casi todos los sectores, situación que se convierte en una especie de barrera de entrada para la competencia internacional, pero a su vez esa característica, es una suerte de objetivo político de los gobernantes de turno para cargar con más impuestos a los mismos de siempre. Las empresas locales no son fruto de la generación espontánea, sino del desarrollo orgánico sin mayores garantías que ser competitivas. Muchas multinacionales se radican en la región luego de negociaciones y gabelas gubernamentales que les preservan su seguridad jurídica, pero que son negadas a los locales. En esa comparación cargas tributarias regionales, también se puede observar que en los países débiles de sector privado, florecen los regímenes totalitarios o populistas. En el drama sobre-diagnosticado de Venezuela que vemos cada instante en cualquier pueblo colombiano o en el desespero de los centroamericanos que son empujados a irse a Estados Unidos, tiene corresponsabilidad los gobernantes de esos países por haber destruido su débil red empresarial, bancaria o manufacturera; no solo con latas cargas impositivas sino con campañas de negación del papel económico y de los empresarios en la región. Ahora que se discuten más impuestos y que sabemos que los empresarios cargan con el grueso de los tributos, es menester salir a reconocer en el sector privado local el pilar fundamental que es en la generación de empleo y el desarrollo de bienestar social.

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