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La última gran política de vivienda
EDITORIAL

La última gran política de vivienda

martes, 12 de mayo de 2026

La última gran política de vivienda

Foto: Gráfico LR

Colombia ha tenido dos grandes éxitos en materia de vivienda: mi casa ya durante la administración duque y las casas gratis de Vargas Lleras en tiempos del Gobierno de Santos

Editorial

El tema de vivienda ha sido el gran ausente, no solo durante todo el actual gobierno, sino en el debate presidencial de cara a la persona que llevará las riendas del país hasta 2030. Ojo a estos datos: en Colombia hay unos 20 millones de familias, de las cuales más de cinco millones no tienen vivienda.

El déficit habitacional es un problema estructural que afecta a 26% de las familias y del que nadie habla; solo el gremio de los constructores -Camacol- siempre pone el dedo en la llaga, pero el asunto se desvía por la disputa ideologizada de los subsidios, en una administración miope con el asunto de las casas para la gente y que cree y profesa que los subsidios solo se aplican para los más necesitados, rozando sus acciones con el asistencialismo, y no para solucionar necesidades básicas insatisfechas como es el techo.

La última gran política de vivienda
Gráfico LR

Solo dos personas en las últimas décadas han entendido el tema estructural de la vivienda, desde el déficit cualitativo versus el cuantitativo. En pocas palabras, una cosa son las casas nuevas y otra muy distinta las reparaciones de las que están en malas condiciones. Esas personas que dominaron el tema de la vivienda desde el Ejecutivo fueron el hoy presidente del gremio de los banqueros, Jonathan Malagón, exministro de Vivienda de la administración Duque, quien estructuró el programa “Mi Casa Ya”, y el recientemente desaparecido exvicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras, durante el gobierno de Santos en su primera versión. Vargas, con todo el conocimiento en terreno de las necesidades del país, lideró la entrega de cerca de 300.000 casas gratis en todos los municipios del país, al tiempo que trabajó de la mano con los constructores de obra pública en las llamadas 4G, grandes autopistas que muchos años después son las únicas intervenciones de gran disrupción en la economía.

El punto es que la herencia de Vargas es fehaciente: hubo aporte y transformación real; iniciativas que pueden tener sus errores y críticas, pero hoy se notan en la geografía nacional. No hay pueblo que no tenga casas gratis del gobierno de ese momento; no obstante, la política es caníbal y a las personas solo se les destacan sus acciones cuando han muerto. El país involucionó en materia de vivienda y solo las grandes capitales que cuentan con recursos de sobra están reduciendo el déficit habitacional de sus gentes.

Los casos de Medellín y Barranquilla son de destacar, pero en las poblaciones y ciudades intermedias, en donde se necesita presencia del Estado para poder hacer que la gente tenga casa, dicho déficit aumenta.

Vargas hizo historia desde la vicepresidencia con las casas gratis, pero el mismo país que se benefició de sus ideas en políticas públicas no lo premió con el voto popular y solo ahora que ya no está se le hacen esos reconocimientos, incluso de parte de quienes metían leños en la hoguera encendida para quemarlo como opción presidencial; toda una enseñanza de que se debe valorar a esos colombianos que realmente tienen cosas para mostrar y que han transformado la sociedad, y las casas gratis más la 4G fueron políticas que nacieron de un hombre al que no le dieron la oportunidad para llevar las riendas de un país que necesita más obras que disminuyan la pobreza multidimensional.

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