jueves, 6 de febrero de 2020

El hecho de que los productos y servicios colombianos no estén conquistando mercados es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el Gobierno en los próximos años

EditorialLR


El año pasado las ventas de productos y servicios colombianos al exterior cayeron 5,7%, un grave retroceso que no se presentaba desde hace varios años, muy a pesar de que hay más de una docena de tratados de libre comercio y que con la devaluación del peso son dos aliados indiscutibles para dinamizar las exportaciones.

Las causas de esa penosa situación pueden ser muchas y hay voces calificadas -oficiales y gremiales- que le echan toda la culpa a la guerra comercial librada entre chinos y estadounidenses que enrareció el comercio internacional desde hace un par de años.

Es cierto que hubo una suerte de “toma y dame arancelario” con origen en Asia, pero globalizado por las largas sin salidas del Brexit en la Unión Europea y la ola de protestas sociales en América Latina. Todos factores externos de peso, pero que no son los culpables directos de que Colombia no aproveche el cuarto de hora que brindan los TLC y la devaluación de su moneda. La verdad es que los empresarios aún no le copian al Gobierno Nacional la necesidad de enfocarse a las exportaciones y aún no aprovechan los beneficios tributarios.

Lo más grave es que el país sigue dependiendo de la demanda internacional de materias primas como carbón y petróleo, productos minero energéticos locales que pierden espacio en el concierto internacional por la declarada abolición del uso de carbón y el avance de las energías renovables.

Las cifras del Dane hablan por sí solas: las ventas externas cerraron en $39.501 millones el año pasado, 5,7% menos que en 2018, lastradas por una caída de 11% del sector minero-energético. Productos agropecuarios, alimentos y bebidas subieron 0,8% y las manufacturas bajaron 0,4%.

La conclusión es que el sector productivo no está enfocado al comercio internacional y que a pesar de las buenas coyunturas para un empresario colombiano le es muy difícil sacar sus productos del mercado interno, tal como si sucede con los países de la Alianza del Pacífico.

Hace muchas décadas que Colombia no logra un éxito disruptivo en exportaciones como han sido los casos del café y las flores que fueron y siguen siendo grandes focos de progreso rural. No hay mucho acompañamiento a la necesaria diversificación exportadora para no seguir dependiendo de la minería y el petróleo, que dicho sea de paso son fundamentales y se deben seguir exportando, pero que claramente no hacen parte del futuro.

Para lograr esa anhelada diversificación, el Ministerio de Comercio y de Agricultura deben desarrollar las vocaciones de cada región exportadora. La regionalización a través de clústeres especializados son el camino indicado, pero para lograrlo hay que cambiar el foco de las numerosas zonas francas que han perdido su norte exportador y se han concentrado en producción de manufacturas para los mercados internos.

No todo se soluciona con giras de funcionarios y gremios a otros países, primero hay que trabajar en las zonas productivas permanentes para que puedan ofrecer productos competitivos a nivel internacional. El café y las flores son un ejemplo mundial de exportación con calidad del que otros productos deben aprender.

Insistimos que lo primero es crear las zonas exportadoras competitivas y la mecánica de producción con calidad, confianza y seguridad, y en otra etapa, comprometerse a proveer productos inigualables todos los meses del año.

MÁS DE EDITORIAL

Editorial 13/08/2020 La bancarización avanza, pero aún le falta mucho

Una de las pocas cosas buenas que han dejado los meses de pandemia es el avance de la bancarización, el rescate de la sanidad pública y también del andamiaje de la salud general

Editorial 12/08/2020 Preocupación por los bandazos jurídicos en EPM

Con el llamado a conciliar voluntariamente a los consorcios, la nueva alta gerencia de EPM pone en riesgo que las aseguradoras suspendan pago de la póliza todo riesgo de Hidroituango

EDITORIAL 11/08/2020 Los efectos colaterales de la deuda externa

Uno de las consecuencias de la crisis del covid es que la deuda de los países empuje a millones de personas al desempleo alimentando la inestabilidad de los gobiernos venideros

MÁS EDITORIAL