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EDITORIAL El empleo se convierte en la gran prioridad
miércoles, 21 de diciembre de 2016
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Generar empleo formal es uno de los principales retos de la economía regional, justo en una coyuntura adversa para la inversión.

 

Desde los años 80’s, América Latinano sufría una contracción económica como la de los dos últimos años, esta vez, no como resultado de problemas en su manejo económico o de una abultada deuda, sino debido al severo abaratamiento de los precios de las materias primas. De acuerdo con la Cepal, al cierre de este 2016 la caída en el PIB será de 1,1%, poco más del doble del mostrado en 2015 aunque con gran disparidad entre las subregiones, pues la que más retrocederá será Suramérica (-2,4%), arrastrada fundamentalmente por Brasil, que caerá un 3,6% y Argentina (2%) y obviamente Venezuela, con un mínimo de 8%; seguida porel Caribe (-1,7%). Centroamérica, en cambio, cerrará 2016 con una expansión de 3,6%.

Para 2017, las expectativas de cambio en la tendencia es significativa al estimarse un crecimiento de 1,3%, mejora que se sustenta en un repunte de los precios de las materias primas en el caso de América del Sur, al incremento del turismo en el Caribe y paradójicamente por el efecto del fortalecimiento del dólar que hace competitivas las exportaciones con valor agregado de la región. Esto es destacable, pero es muy preocupante el retroceso en los índices de pobreza y desigualdad en esos dos años de recesión, que se expresa concretamente en el empleo,al punto que la tasa de desocupación crecerá este año a 8,1%, su máximo nivel en una década, según el informe de la OIT. Ese porcentaje de desocupados supera en 1,5 puntos al registrado en 2015, luego que cinco millones de personas perdieran su trabajo y, así haya un repunte de la economía, las proyecciones no son optimistas para el mercado laboral: en 2017, el paro alcanzará 8,4% con el agravante que este sí es un fenómeno extendido y por 13 de los 19 países que analiza OIT.

El desagregado de los datos señala un fenómeno que preocupa aún más: la peor parte del flagelo lo sufren las mujeres y los jóvenes, con un 9,8% para las primeras y un 18% para los jóvenes, que es un llamado urgente a la acción por las consecuencias sociales que tiene. Ambos grupos sociales han sentido con mayor impacto la desaceleración de la economía y no se espera una reacción favorable si el aparato productivo mejora, explicado por el organismo en que los jóvenes son los primeros en ser despedidos en la desaceleración y los últimos en ser contratados en la recuperación.

Como consecuencia, América Latina presenta un grave deterioro de la calidad del trabajo con una reducción de los salarios reales; un aumento en la informalidad. A esa menor calidad del empleo, se agrega el creciente aumento del empleo inestable en el sector de servicios y la reducción del empleo industrial. Por esto, no cabe duda alguna que el reto de los gobiernos de la región en el corto plazo es hacer que la recuperación de la economía se traduzca en mayor empleo de calidad y, en particular, procurar una mayor participación de los jóvenes en los beneficios de un futuro mejor, condición para el progreso de mediano y largo plazo.

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