MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El ejemplo que debe dar el Estado en IA
Lo del banco de talentos y restarle poder a la meritocracia pueden afectar la credibilidad del nuevo gobierno, que a propósito poco nada ha hablado del impacto de la inteligencia artificial
Hace pocos días se publicó un ensayo de Stephen Holmes, profesor de derecho de la Universidad de Nueva York, sobre “La maldición de la IA”. En este, el académico recalca el papel del Estado en su desarrollo, pues considera inevitable que la infraestructura de la inteligencia artificial se extienda entre la población y transforme la realidad actual.

Advierte que, si los gobiernos no diseñan un plan maestro, la IA en poder de los ciudadanos los va a desbordar: “La cuestión no se limita a la inteligencia artificial. Se trata del pacto sobre el que se sustenta la democracia moderna. La democracia nunca fue un don de élites que descubrieron la justicia. Las constituciones y las elecciones son la maquinaria visible de un gobierno limitado. Pero, ¿por qué quienes ostentaban el poder aceptaron límites? Los derechos fueron conquistados por trabajadores, mujeres, soldados, disidentes y movimientos que hicieron que la exclusión fuera políticamente peligrosa, y la dependencia material contribuyó a que esas victorias perduraran. Cuando los estados modernos necesitaron ejércitos de hombres comunes en lugar de una casta guerrera, necesitaron reclutas, impuestos y sacrificios y, por lo tanto, cierto grado de consentimiento. Quienes son obligados a luchar, pagar y sufrir por un estado, tarde o temprano se preguntarán qué lugar ocupan en él”.
Parafraseando a Holmes, son los gobiernos los que deben ir un paso adelante en materia de inteligencia artificial; de lo contrario, el Estado será un gregario más y no el líder que debe ser. Al comienzo de la administración de De la Espriella, se habló de un Banco de Talentos del cual se seleccionó a la persona que lideraría el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Sin embargo, luego vinieron muchos más nombramientos que no tuvieron relación alguna con los roles y funciones de dicho banco, a pesar de que casi medio millón de personas ya ha registrado su hoja de vida en la plataforma.
A esto se suma que, desde la Casa de Nariño, aumentó la tensión política debido a las objeciones a un proyecto del Centro Democrático. Dicha iniciativa pretende prohibir la flexibilización de requisitos para evitar que personas sin la preparación técnica adecuada ocupen cargos de alta responsabilidad. Restarle fuerza al Banco de Talentos y debilitar la meritocracia no es un buen comienzo en una época donde el Estado central debe liderar temas fundamentales como la inteligencia artificial, la competitividad y la productividad, elementos clave del desarrollo.
Es un hecho ineludible que la evolución de la IA -no solo en la administración pública- debe ser guiada por el gobierno de turno. Esto involucra al Ministerio de Educación, pero también al DNP, a la Función Pública y a otras entidades cruciales para elevar la economía del país a otro nivel. Está claro que si la nación avanza en la adopción de nuevas tecnologías y en el desarrollo de destrezas inéditas en la sociedad, su transformación será más rápida.
Las viejas burocracias, multitudinarias e ineficientes, deben ser evidenciadas en su incompetencia a través de la inteligencia artificial. Esta es la batalla que debe dar un gobierno llamado a poner al país a las puertas de la cuarta década del siglo XXI. No basta con hablar de inteligencia artificial, meritocracia y bancos de talento; se requiere materializar la promesa de campaña: un Estado eficiente.
Es imperdonable que la ley 2381 de 2024 siga suspendida en su aplicación general por la corte constitucional, que se ha tomado demasiado tiempo para revisarla, generando un limbo en el sistema pensional
Los últimos gobiernos, en el amanecer de sus mandatos, anunciaron la convocatoria de doctores, y ahora, una base de datos para armar equipos, el primero fue mentira y el otro una ilusión
La emergencia que acaba de ser decretada por el gobierno debe ser mucho más ambiciosa, no solo calcular la reconstrucción derivada del terremoto, sino cubrir las sequías que se vienen