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INDUSTRIA

La ropa de segunda mano se aleja del ahorro y apunta más a las prendas de alto valor

lunes, 24 de agosto de 2026
Foto: Gráfico LR

En Colombia, la transformación se aceleró durante la pandemia. El confinamiento llevó a muchas personas a revisar sus armarios y a encontrar prendas que podían volver a circular.

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La ropa de segunda mano dejó de ser únicamente una alternativa para quienes buscan ahorrar o consumir de manera más sostenible. El crecimiento de las plataformas de reventa, las ferias y las tiendas especializadas convirtió las prendas usadas en un mercado en expansión, donde algunas piezas pueden alcanzar precios elevados por su antigüedad, marca o exclusividad.

El fenómeno ya tiene una dimensión importante a escala global. El mercado de ropa de segunda mano podría alcanzar los US$393.000 millones en 2030, según el más reciente informe de ThredUp y GlobalData, y crecería al doble de velocidad que el mercado general de prendas. La categoría representa actualmente cerca de 10% del gasto mundial en vestuario.

El cambio también se refleja en la forma en que los consumidores compran. El informe también señaló que en Estados Unidos, el mercado de ropa de segunda mano creció 14% en 2024, cinco veces más rápido que el comercio general de prendas, mientras que la reventa en línea aumentó 23% ese año.

En Colombia, la transformación se aceleró durante la pandemia. María Kamila Pérez, diseñadora de modas del proyecto Trans, quien lleva siete años en este mercado, explicó que el confinamiento llevó a muchas personas a revisar sus armarios y a encontrar prendas que podían volver a circular. Plataformas, grupos de Marketplace y nuevos emprendimientos ayudaron a ampliar la oferta.

Gráfico LR

Con la aparición de más negocios dedicados a la reventa también cambió el valor de determinadas prendas. Pérez señala que hoy resulta más difícil conseguir piezas vintage de los años 70, 80 y 90, debido a que más marcas y vendedores las buscan para sus inventarios. Esa competencia por prendas que han logrado mantenerse durante décadas ha contribuido a modificar los precios del mercado.

LOS CONTRASTES

  • María Kamila PérezDiseñadora de modas del proyecto Trans

    ""Las prendas vintage de segunda son más difíciles de conseguir porque han trascendido en el tiempo. Hay más marcas buscando este tipo de prendas que son las que más valen, entonces ha hecho que el mercado cambie bastante".

Así, el precio de una prenda usada ya no depende únicamente de que haya sido utilizada. La curaduría se convirtió en uno de los elementos que puede determinar su valor: mientras algunos negocios buscan simplemente revender ropa por su estética, otros se especializan en seleccionar piezas vintage y de determinadas características.

Al mismo tiempo, no toda la ropa de segunda mano se ha encarecido. La circulación de prendas provenientes del fast fashion y del ultrafast fashion, como Shein y Temu, mantiene una oferta de productos usados a precios bajos, precisamente porque se trata de prendas de fabricación masiva y menor valor de reventa.

El resultado es un mercado cada vez más segmentado: en un extremo están las prendas usadas que conservan un precio bajo y, en el otro, piezas vintage, de marcas reconocidas o seleccionadas mediante procesos de curaduría que pueden venderse como artículos de moda. La segunda mano, entonces, dejó de ser solamente una opción económica para convertirse también en un negocio donde la escasez, la historia y la selección pueden elevar el precio de una prenda.

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