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Devolver el pago si se cae el patrimonio
El día del impuesto al patrimonio: increíble que se intente gravar patrimonio y no utilidades, tal como dicta la norma, máxime si se tiene en cuenta que muchas empresas no ganaron
El sistema tributario colombiano es uno de los más ineficientes entre los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, Ocde, es decir, entre las 35 o 40 economías más importantes del mundo, por el simple hecho de que existe un estatuto tributario obsoleto de casi un millar de artículos (muchos sin reglamentar) que siempre carga con más tributos a los mismos de siempre: las empresas y los empleados formales.

Pero lo peor es que toda iniciativa tributaria en Colombia nace del Gobierno Nacional de turno que lo único que busca es financiarse cada año con más impuestos de los contribuyentes, sin romper con la tradición de que lo más sano es bajar los impuestos para aumentar la tributación general; es decir, en contribuciones estatales, muchas veces menos es más.
Si la carga tributaria, que en algunos sectores supera 70% y en la mayoría es 40%, se equilibra y se diseña a largo plazo; el Estado es más eficiente y se hace una gran coalición nacional por la tributación, las cosas pueden mejorar y el déficit fiscal tiende a disminuir, pero todo debe partir de una reforma tributaria enfocada en la reducción de tributos y atacar la informalidad, así como la evasión de impuestos; tareas a las cuales les huyen los gobernantes porque son difíciles y poco populares, en cambio, buscan afanosamente grabar a los mismos de siempre con cargas excesivas y extrañas, como es el impuesto al patrimonio que no solo es antitécnico porque en solo tres países existe, sino porque es una manera facilista de quitarle liquidez al sector productivo, que a la postre es quien paga impuestos y genera empleos formales.
Una de las grandes preocupaciones en esta Semana Santa es el impuesto al patrimonio de las empresas, que entra en vigencia mañana 1 de abril para un primer pago de 50%. No hay nadie quien esté de acuerdo con este impuesto, que además de impopular, antitécnico y obliga a una doble tributación, es improcedente en materia de devolución si se cae la medida en la Corte Constitucional.
Lo lógico es que el alto tribunal observe que el impuesto está gravando la misma utilidad de nuevo, una suerte de afrenta gubernamental que debe castigarse declarando la emergencia económica inexequible, al menos en lo que tiene que ver con este flagrante doble cobro. Si la jugada del Gobierno de turno es lanzar este globo tributario para recaudar un dinero extra y nunca devolverlo, se equivoca y lo que tiene que hacer la Corte es obligar a la Dian a entregar el dinero recaudado por este medida tan como se pagó, no guardarlo como un abono futuro, porque sería una manera de aceptar que el cobro estaba destinado a financiar las elecciones.
Plata es plata en época electoral y la Dian del nuevo Gobierno, que entre en agosto próximo, deberá reintegrar el impuesto al patrimonio que se pague hasta mayo en dos cuotas y así demostrar que no se puede asfixiar a los generadores de empleos formales, y al final de todo, siempre contribuyentes, las empresas.
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