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Las motos pueden colapsar la movilidad
EDITORIAL

Las motos pueden colapsar la movilidad

martes, 19 de mayo de 2026

Las motos pueden colapsar la movilidad

Foto: Gráfico LR

Si las autoridades de transporte no intervienen con normatividad más eficaz y sanciones, las motos pueden llevar al traste la movilidad en todos los pueblos y ciudades

Editorial

Lo más probable es que al cierre de este año en Colombia se vendan casi 1,5 millones de motos nuevas, que se sumarán a las cerca de 12 millones que circulan en todo el país. Y si prosperan las propuestas populistas de quitarle el Soat a las de menor cilindraje, antes de 2030 habrá casi una moto en cada hogar, es decir, 20 millones de unidades, lo que representaría un reto para las autoridades de transporte, que hoy están más que desbordadas.

Las motos pueden colapsar la movilidad
Gráfico LR

Un panorama que se hará más dramático si se suma la avalancha de patinetas, bicicletas y motos eléctricas que prosperan en un país con normas anticuadas y desprecio por la seguridad. La industria ensambladora de motos está disfrutando de una bonanza de importaciones sin precedentes, pues el mercado colombiano ya es el décimo en ventas anuales. Incluso, si el ritmo de “motonización” de las calles sigue a tal velocidad, será el noveno o el octavo, solo superado por países asiáticos en donde las normas se cumplen y los fabricantes trabajan con los gobiernos para extremar la seguridad.

El desgreño en las calles colombianas es total: las motos no respetan ningún espacio público y el grueso de los delitos siempre tiene una moto vinculada; no hay cámaras que identifiquen estos vehículos adecuadamente; el reconocimiento facial es imposible y los policías, más agentes de tránsito, son más que obsoletos para imponer sanciones. Ahora que el Gobierno Nacional saliente adelanta una regulación de la micromovilidad, debe meter a las motos, ya que los candidatos con posibilidades solo ven en el caos de moteros una oportunidad electoral, más que hacer contribuciones serias a este problema creciente.

El Ministerio de Transporte tiene listo para comentarios un proyecto de resolución que le pone reglas a la circulación de vehículos eléctricos livianos y de movilidad personal urbana, pero deja por fuera a las motos; es decir, hace a medias su trabajo. Los motociclos eléctricos, sin Soat y a muy bajo precio, están llenando las calles, incluso las autopistas, sin ninguna regla, lo que pone en peligro no solo a los motociclistas amateurs, sino a los vehículos con los que pueden colisionar.

Claro que una moto siempre será una solución para la movilidad de una familia, especialmente para los más jóvenes, pero debe haber normas y reglas que ayuden a que sea una verdadera solución. El boom de las motos trae soluciones, pero también desgracias: cada día pierden la vida unas 16 personas en la calle en una moto, y otro tanto mucho mayor queda afectado, disparando las incapacidades y los inherentes costos para la salud pública. El problema de las motos en Colombia, visto desde la seguridad en general, es casi una pandemia, pues la cifra de más de 5.000 víctimas fatales al año no es un dato menor. Y si a esto se suma el vínculo con el orden público y la seguridad ciudadana, las cosas se complican.

Ojalá el gobierno entrante tome nota de la realidad y los jugadores eviten meterle palos a una hoguera que arde ante los ojos impotentes de la mayoría de los colombianos, que solo piden respeto por las normas y reglas que se cumplan para que haya convivencia en la movilidad general del país. Las motos de mil y pico de dólares, al alcance de todos y casi sin licencia de conducción, pueden convertirse en la otra pandemia que se ve y se experimenta, pero sobre la cual no hay una actitud de prevenir y solucionar.

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