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EDITORIAL Consulta liberal con Ley Seca
viernes, 17 de noviembre de 2017
La República Más

A Los bares y restaurantes del país les debe preocupar por razones económicas que la consulta del partido liberal venga con Ley seca

Editorial

Colombia es un país que reglamenta en exceso e incluso de manera contradictoria. Uno de los ejemplos más elocuentes por estos días es el que tiene que ver con la consulta electoral solicitada por el Partido Liberal que tiene un costo para las arcas estatales aproximado a los $40.000 millones; si bien es una garantía democrática necesaria para todos los partidos, se ha convertido en un foco de muchas polémicas por la exclusión de miembros del propio partido. Pero más allá de la milimetría política, se dan las consecuencias de esa norma. El Código Electoral plantea que “queda prohibida la venta y consumo de bebidas embriagantes desde las seis de la tarde del día anterior a aquel en que deban verificarse las votaciones hasta las seis de la mañana del día siguiente de la elección”.

Una medida sin sentido al no ser una elección masiva que claramente no convulsionará la tranquilidad del país, pero sí afectará el bolsillo de los empresarios y empleados que derivan sus ingresos o ventas de las bebidas alcohólicas y todo su entorno.

La restricción comienza desde el próximo sábado a las 6:00 p.m. hasta el lunes a las 6:00 a.m. La medida es a nivel nacional solo que los alcaldes tendrán la posibilidad de decidir desde qué horas a qué horas inicia y termina. Así las cosas, la norma tiene un elevado costo directa, la Registraduría Nacional habla de $34.000 millones directos, sin contar las pérdidas indirectas al sector hostelero. Fenalco, el gremio de los comerciantes, dice que afectaría la dinámica que alrededor de 50.000 establecimientos dedicados al entretenimiento rumba. Mientras que el gremio de los bares, Asobares, pide que se modifique la medida que los afectará justo en un fin de semana de fútbol y de ambiente decembrino. No es que la medida genere pérdidas, pues no se pierde lo que no se ha conseguido, pero sí afecta uno de los periodos de buenos ingresos para este sector.

Si miramos las cosas con lente macroeconómica, advertimos que es menester del Gobierno Central generar un entorno de fuerte recuperación con pequeñas medidas que van sumando en cada uno de los sectores. Esta semana se conoció el último dato de crecimiento económico para el tercer trimestre del año en curso, cifra que llegó a 2%, el mejor de los trimestres recientes; no obstante muy malo para la generación de empleo. La agricultura (especialmente el cultivo de café), además de el giro que ha dado el petróleo, fueron los pilares de esta leve recuperación. Lo importante en este caso es la tendencia, entendiendo que los datos han vuelto por la senda de crecimiento y que todo apunta a que el cierre del año registre una cifra levemente inferior a este 2%. Si a este aire que ha tomado la economía, en términos de PIB, se le suma la política de reducción de tasas del Banco de la República (5% tasas al sistema financiero), más una inflación dentro de la meta de las autoridades económicas, tendremos que hay condiciones estadísticas para que el Gobierno y sus ministros apuren un plan de recuperación. Plan que debe luchar contra el desánimo económico de los empresarios, las deudas de los consumidores, la crispación política y un entorno internacional oscuro.

No es que una jornada de fin de semana de Ley Seca vaya a arruinar la economía, pero son señales o acciones que enfocan al Gobierno con sus gobernados en pos de la recuperación, o al menos de su intención.

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