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EDITORIAL Abrir los ojos a la paz es una tarea urgente
sábado, 17 de mayo de 2014
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Las implicaciones de la paz en Colombia tienen más eco en el vecindario y en los mercados internacionales que al interior.

Es como si 50 años de guerra interna hubieran degenerado la realidad de los colombianos, enfermos de sangre y muerte, pues un inminente acuerdo con las guerrillas es más bienvenido y esperado en el vecindario y en los mercados internacionales, que al interior del país. Es como si los colombianos más viejos se rehusaran a vivir en paz y cada día con mayor ferocidad se aferraran a vivir en medio del conflicto, siempre con las excusa eterna de que las guerrillas no nos dejan progresar.

Ayer se dio un paso fundamental tras la consecución de la paz con las guerrillas de las Farc y el ELN, movimientos que por primera vez en la historia sellan un cese el fuego unilateral con el gobierno de turno para que las elecciones de la primera vuelta se realicen sin perturbaciones. Los mercados financieros de ayer viernes reaccionaron al alza, la moneda estadounidense se estabilizó y la noticia fue registrada por todos los medios internacionales influyentes. Pero al interior del país, el clima de confrontación política es de tal ferocidad que no deja ver la verdadera dimensión de la excelente noticia salida de los diálogos de paz que se realizan en Cuba.

¿Será que esta vez, que hemos llegado tan lejos en consecución de la paz, nuestros líderes políticos frustrarán esta luz al final del túnel? A ellos no les convence que todos los países de la región, más nuestros aliados comerciales como Estados Unidos y la Unión Europea, vean con buenos ojos la firma de la paz ni que estudios de importantes centros de investigación económica les expliquen que un acuerdo de paz traería un crecimiento económico de uno o dos puntos en el PIB, y que el dinero destinado a la guerra puede redireccionarse en parte a las necesidades de educación, salud o infraestructura. ¿Cómo explicar esto a las firmas calificadoras de riesgo que ya le dieron el grado de inversión al país? Es lógico que con una paz firmada y en pleno proceso de posconflicto, no solamente se consolide ese grado de inversión sino que se nos eleve la categoría.

La paz es el verdadero objetivo nacional, es el deber de los gobernantes, no podemos estar tan ‘enfermos de guerra’ que les neguemos a los colombianos del mañana la posibilidad de vivir en un país sin guerra, sin grupos insurgentes anacrónicos que matan inocentes en los pueblos más pobres y les borran su futuro. La economía es la más beneficiada en un país en paz y esa buena dinámica que se genere debe asegurar que todos los colombianos alcancen niveles de bienestar, nunca antes vividos. Hay que abrir los ojos a la paz y bien lo decía esta semana el presidente de la República de Uruguay, José Mujica, quien señalaba en Estados Unidos durante su visita de Estado, que “más vale un acuerdo defectuoso, que vivir en medio de una guerra sin fin”. 

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