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ANALISTAS Ser empresario del campo: un asunto mundialista
viernes, 2 de mayo de 2014
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En pocos días estaremos enfrentando la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014 con toda la maquinaria publicitaria, comercial, organizacional y logística que eso implica. Hacer una analogía entre el evento deportivo y el hecho de ser empresario del campo en Colombia puede sonar para algunos pretencioso, absurdo o hasta inadecuado, pero en esta columna trataremos de hacer el intento respetuoso. 

Fase preparación: Los jugadores de fútbol inician en equipos y escenarios de bajo presupuesto, van avanzando en diferentes torneos, y en la medida que se destacan son llamados por empresarios para buscar mejores contratos, con mejoras salariales y propuestas de estabilidad, convirtiéndose en futbolistas profesionales. En el sector agropecuario, los productores difícilmente adquieren el papel de empresarios y pocos proyectan esa visión de “Líder del Campo”, con altas capacidades para mejorar, aprender y desarrollar sus habilidades, dependiendo fundamentalmente de actitudes. El Gobierno Nacional, las universidades, el Sena y las secretarías municipales deben sembrar en los productores herramientas para ser líderes emocionales inteligentes, que les permita construir relaciones sólidas, duraderas y que estén basadas en la confianza. Así como un jugador de fútbol sueña con ser parte de la nómina de un equipo profesional colombiano o en la Liga Española, deberíamos tener productores que sueñen y que no vean ese sueño truncado por las contingencias del día a día. 

Fase de eliminatorias: un buen técnico de fútbol sabe reconocer las fortalezas y debilidades de su equipo en general y de sus jugadores individualmente, y son modelos de disciplina, inspiración y motivación para una nación expectante de clasificar a la Copa Mundo. Necesitamos unas políticas rurales que dejen en evidencia una estrategia por mantener la pasión, compromiso y con sincera y profunda preocupación por nuestros empresarios del campo. Un sector rural manejado con integridad, con capacidad de adaptación y con herramientas innovadoras claramente “clasifica al mundial”. ¿Cuál es el “Falcao” o “Messi” de nuestro sector rural?, ¿Cuál es ese productor que mueve masas, que incita a usar camisetas con su nombre, al que hay que hacerle fila para recoger el autógrafo?

Fase mundialista: Cada selección de fútbol que participe en el Mundial llegará motivada y optimista, y más allá de los resultados, logrará proyectar parte de su cultura deportiva e imagen de Nación. Algunos jugadores usarán el torneo como vitrina para cotizar sus derechos deportivos y pasar a otros equipos, con claros beneficios individuales. Una adecuada política agropecuaria invitaría a no migrar a las ciudades, al contrario inyectaría la inteligencia emocional que sirva de catalizador actual del cambio. Un buen escenario en la cadena de comercialización de los productos del campo, con miras a mercados internacionales, con baja tasa de intermediación, con capacidad de negociación y resolución de conflictos, es el horizonte que se debe fijar. Muchos de los jóvenes de hoy aprenden a conocer a los jugadores de fútbol a través de álbumes, con láminas que se venden en cada puesto de revistas, supermercado y esquina de alto flujo vehicular. Me sueño un álbum del sector rural colombiano, que alcance ese masivo impacto comercial, donde las personas puedan aprender sobre nuestra producción rural. Estoy seguro que ganarían familiaridad nombres como carambola, mangostino o el albaricoque, todos producidos en Colombia. De igual manera, se haría cotidiano para las personas diferenciar la raza ganadera gyr, jersey o normando.

La producción rural tiene y tendrá que aprender a enfrentar sus propias “barras bravas”. Mientras tanto las políticas agropecuarias deben ser impulsoras del movimiento de masas por y para el campo, metiéndole un gol al optimismo y al liderazgo sectorial.