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ANALISTAS La importancia de un buen gobierno en las universidades
jueves, 15 de mayo de 2014
La República Más
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He venido haciendo unos comentarios generales al tema del Gobierno Corporativo (GC), en general como preludio al abordaje de algunos aspectos que deberíamos repensar en la Universidad moderna en torno a este tema. Desde que la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), a la que Colombia aspira a entrar, publicó en 1999 sus principios de GC,  cuya divulgación se ha favorecido  a raíz de los múltiples escándalos financieros y quiebras de empresas privadas y públicas en todo el mundo, se fueron haciendo cada vez más evidentes los múltiples problemas de transparencia y disfuncionales relaciones de poder entre gerencia y juntas directivas, que han llevado al traste los procesos de supervivencia y desarrollo de muchas organizaciones. A partir de estas situaciones se vienen replanteando temas como el papel de las juntas directivas, su conformación, sus relaciones con la gerencia y las relaciones entre los diferentes grupos de interés. Es tan vital este tema para las organizaciones modernas, que se ha despertado gran interés por el evento “ De Enron a Interbolsa”, que con el aval de la Cámara de Comercio Colombo Americana se dictó en Bogotá y Medellín el 13 y el 14 de mayo. En el evento, Frank Savage, miembro de la Junta Directiva de Enron y otros miembros de juntas directivas analizaron qué pasó y cuáles fueron las fallas de  estas Juntas que permitieron los descalabros, que como en el caso de Interbolsa, han afectado la credibilidad en las organizaciones y en sus órganos de GC. 

En la empresa moderna, y en especial las de tamaño mediano o grande o de múltiple localización de sus actividades o intereses, se han diferenciado dos funciones: la propiedad y el control. La primera, implica que quien es dueño de una empresa o institución conserva el derecho residual sobre ésta, que los excedentes le pertenecen y que puede disponer de ellos a su gusto. Ello implica asumir el riesgo con las consecuencias positivas o negativas que pueden presentarse. Por su parte, la función de control está relacionada con la toma e implementación de decisiones que comprometen los recursos que los propietarios (p.e. accionistas, fundadores) han entregado a la empresa. De esta manera, los dueños, a través de los organismos de poder, se van quedando progresivamente con el papel de ratificadores de las decisiones y como controladores que monitorizan los procesos y resultados. Mientras que la iniciativa de nuevos proyectos y su implementación, van quedando en cabeza de terceros, gerentes, que en muchos casos no tienen participación en el capital accionario de la empresa. Esta separación, sobre todo cuando las empresas crecen, diversifican sus portafolios y se especializan, se hace necesaria por la imposibilidad de que un pequeño grupo de dueños provea los recursos para su implementación y crecimiento, e incluso por su desconocimiento y falta de experiencia para tomar las mejores decisiones en entornos complejos -en los cuales se requiere un alto nivel de conocimiento y habilidades para sortear oportunamente múltiples situaciones-, lo cual también hace necesario que aparezcan los gerentes profesionales, con el fin de que ellos asuman esta importante tarea.

De ahí surge el denominado problema de agencia que abordaremos en otro artículo para ir acercándonos al tema de las Juntas Directivas y posteriormente a los organismos de Gobierno en organizaciones tan complejas como las Universidades.