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ANALISTAS En Haití lo pequeño es hermoso y mejor
miércoles, 3 de julio de 2013
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La semana pasada que viajé a Haití recordé que no siempre lo grande es mejor. Como el economista británico EF Schumacher famosamente señaló: “lo pequeño es hermoso”.

Estuve en Port-au-Prince para ayudar a lanzar una nueva clase para empresarios haitianos como parte de la fundación empresarial que fundé en el 2005. He estado viajando a Haití con regularidad en los últimos diez años y durante los años desde el terremoto de 2010, las cosas han tenido un resultado sombrío. La desorganización, las promesas incumplidas, y el derroche que ha caracterizado los esfuerzos de reconstrucción hasta la fecha han sido deprimentes, frustrantes y, en algunos casos mortales.

Sin embargo, en este viaje fui testigo de algunos focos de progreso real. El progreso no llegó de proyectos grandes en hospitales, hoteles o puertos que usted puede leer en la prensa internacional, sino más bien de “pequeñas” iniciativas simples que están teniendo un impacto en la vida cotidiana de las personas.

Cualquiera que haya viajado a Haití ha pasado tiempo rebotando en un carro a medida que navega por encima y alrededor de gigantescos baches en su camino a través de las bulliciosas calles de Port-au-Prince y los suburbios montañosos. Esta vez, sin embargo, mis paseos fueron relativamente suaves y en vez de maldecir a los huecos en la calle, mis colegas haitianos señalaron orgullosamente las calles recién pavimentadas y las que actualmente están en construcción. Una carretera construida recientemente redujo el tiempo de viaje desde Port-au-Prince hasta Kenscoff, un barrio en la montaña, de 45 a 15 minutos.

Otro tema de conversación fueron las farolas solares modernas que han surgido en las calles y en los barrios más concurridos de Port-au-Prince. Las lámparas iluminan la ciudad de noche y han mejorado todos los aspectos de la seguridad pública.

Yo estuve especialmente sorprendido cuando pasamos Place Boyer, un parque en Petionville, que fue convertido en un campo de refugiados después del terremoto. Su más reciente reencarnación es un hermoso espacio público con coloridas paredes y bancos con mosaicos, una cancha de baloncesto y un anfiteatro. En un sábado por la noche el parque bien iluminado estaba lleno de gente conversando, escuchando música y practicando deportes.

Si bien estas iniciativas han recibido por lo menos algún tipo de apoyo exterior, se han ejecutado y supervisado localmente. Se están construyendo con el entorno local y de la comunidad en mente. Me quedé con una fuerte sensación de que las pequeñas cosas son importantes. Estos “pequeños” signos de regeneración de Haití están teniendo un impacto.

Por supuesto, la frustración con el proceso de reconstrucción sigue siendo muy prevalente, pero gran parte de esta frustración es el resultado del enfoque en megaproyectos que así se completen, no estarán a la altura de sus expectativas.

Mi viaje también estuvo lleno de historias de estas decepciones. Hay un hospital que costó US$17 millones y cuenta con 300 camas en Mirebalais, un remoto pueblo en el centro de Haití, que se ha completado, pero no tiene médicos ni pacientes. El hospital fue financiado por Partners In Health, una ONG con sede en Boston, y construido en el tiempo estimado, pero está en el medio de la nada y no ha sido capaz de atraer el personal cualificado necesario para administrarlo.

También está el Parque Industrial Caracol en el norte de Haití que ha sido fuertemente promovido por Bill Clinton y el Departamento de Estado de EE.UU., que asignó US$ 170.3 millones (la mayor parte de la ayuda financiera de EE.UU. a Haití) para construir una planta de energía y un puerto en la zona. Los resultados han sido mixtos. Se espera que el parque genere 20.000 empleos directos en los próximos años, pero el proyecto fue planeado apresuradamente y hay serias preocupaciones sobre el impacto ambiental y social que pueda tener. De acuerdo con la Oficina de Contabilidad del Gobierno de los EE.UU. el puerto, que es crucial para el éxito a largo plazo del parque industrial, tiene dos años de retraso “debido en parte a la falta de experiencia de USAID en la planificación portuaria en Haití.”

La verdad es que nadie sabe cuál será el impacto de estos megaproyectos. La verdad es que la ayuda externa probablemente no debería centrarse tanto en los grandes proyectos. En Haití, y lugares similares, las cosas pequeñas suelen resultar ser hermosas y mejores.

* Editor económico de Noticias Univision